¿ESTARÍAMOS DISPUESTOS A PAGAR UN IMPUESTO POR MASCOTAS?
OPINIÓN | Revista el Tlacuilo: / Revista el Tlacuilo
Es un tema de salud delicado
Revista el Tlacuilo
OPINIÓN | Revista el Tlacuilo / 2024-08-28
(Redacción).- Cobrar un impuesto por tener mascotas sería una medida impopular; pero muy lógica; o en su caso deberían grabar a las empresas de alimentos para perros y gatos con un impuesto especial, que permita a las autoridades resarcir un poco el daño ambiental que generan las heces de los animales domésticos.
Datos estadísticos señalan que en Veracruz existen 2 millones 900 mil perros; a estos los acompañan un millón 287 mil 444 gatos y 834 mil 627 mascotas de otras especies.
Enfocándonos en los perros, un perro promedio genera 18,14 kg de excremento al mes; multiplíquelo por los casi 3 millones de animales domésticos que hay en Veracruz, y se dará cuenta de lo delicado del tema; son varias toneladas flotando en el aire; que si brillaran andaríamos resplandecientes.
En algunos países ya se aplican impuestos o tarifas asociadas con la tenencia de mascotas, aunque las regulaciones y montos pueden variar bastante. Presentamos algunos ejemplos de países que tienen políticas fiscales relacionadas con las mascotas:
En Alemania, las autoridades locales suelen cobrar un impuesto de tenencia de mascotas. La tarifa varía según el municipio y el tipo de mascota. Los impuestos pueden ser más altos para los perros, y algunos municipios tienen impuestos diferenciados dependiendo del número de perros que tenga una persona.
En Suiza también se aplica un impuesto por tener perros, cuyo monto puede variar dependiendo del cantón. Además, los impuestos suelen ser más altos para los perros considerados peligrosos o para aquellos que superan ciertos límites de tamaño.
En Francia, se puede cobrar un impuesto local sobre la tenencia de perros en algunas comunas. Las tarifas y regulaciones específicas pueden diferir entre regiones.
Aunque el Reino Unido no tiene un impuesto nacional específico sobre la tenencia de mascotas, hay tarifas y regulaciones locales en algunas áreas que pueden estar relacionadas con la tenencia de mascotas, especialmente en términos de licencias para perros.
En Australia, las tasas de licencia para perros pueden variar entre los estados y territorios. En algunas áreas, los propietarios deben pagar una tarifa anual para registrar a su perro, y los costos pueden aumentar dependiendo del tamaño del perro o si es de raza específica.
En EE.UU., algunas ciudades y condados tienen tarifas de licencia para perros que funcionan como una forma de impuesto. Las tarifas pueden variar según la ubicación y la cantidad de mascotas que tenga una persona.
Una disculpa por citar solamente a países fifís, pero ni modo, son los que han aplicado esta medida.
Pues ahí está esta papa caliente, a ver si surge algún legislador o autoridad valiente que la tome, destine recursos y acciones para aminorar el impacto ambiental y eleve un poco nuestra calidad de vida, en lo cotidiano.