DÍA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD
Internacional: DÍA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD / Gamaliel Velazco
Gamaliel Velazco
/ 2024-08-12
Hoy, el mundo celebra el Día Internacional de la Juventud. Esta conmemoración tiene sus raíces en 1985, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) designó el primer Año Internacional de la Juventud, un hito que marcó el inicio de un enfoque global hacia los desafíos y oportunidades que enfrenta la población joven.
En 1995, al cumplirse el décimo aniversario del Año Internacional de la Juventud, la ONU adoptó el “Programa de Acción Mundial para los Jóvenes”, un documento estratégico que trazó las directrices para mejorar la situación de la juventud a nivel mundial. Doce años después, en 2007, este programa fue ampliado para abarcar diez dimensiones fundamentales que deben ser abordadas tanto por los gobiernos como por la sociedad civil. Estas dimensiones incluyen educación, empleo, pobreza y hambre, salud, medio ambiente, uso indebido de drogas, delincuencia juvenil, actividades recreativas, los derechos de las niñas y las jóvenes, y la participación plena en la vida de la sociedad.
En México, el Día de la Juventud es una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de participación e inclusión de los jóvenes en la vida política, económica y social. Las políticas públicas dirigidas a este sector deben ser revisadas y adaptadas para abordar de manera efectiva los desafíos específicos que enfrentan los jóvenes, particularmente en lo que respecta a la educación y el empleo, dos áreas que son cruciales para romper el ciclo de pobreza.
Además de las políticas de inclusión, es fundamental fomentar una mayor conciencia sobre el impacto del consumo y la producción en el medio ambiente. La juventud, como motor de cambio, tiene el potencial de liderar una transición hacia prácticas más sostenibles que beneficien tanto al planeta como a las generaciones futuras.
La conmemoración del Día Internacional de la Juventud es un recordatorio de que el futuro del mundo depende en gran medida de las oportunidades y el apoyo que se brinde a las nuevas generaciones. Invertir en los jóvenes no solo es una necesidad, sino una obligación moral y estratégica para construir un mundo más justo y sostenible para todos.