IGUANAS ARRANCADAS DE VERACRUZ FUERON RESCATADAS EN OAXACA; NO HUBO DETENIDOS
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo: / Agencia

Agencia
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-04-07

REDACCIÓN. - El hallazgo no solo exhibe un caso de probable tráfico ilegal de fauna silvestre, también retrata una herida abierta para el ecosistema veracruzano. Un total de 192 iguanas verdes que habían sido extraídas de su entorno natural en Veracruz fueron encontradas hacinadas en 15 cajas de cartón dentro de un autobús de pasajeros de la línea Sur, localizado en la terminal de segunda clase de Matías Romero Avendaño, Oaxaca. La unidad había salido de Coatzacoalcos y se dirigía a Salina Cruz.

De acuerdo con la información oficial, 31 ejemplares ya estaban muertos al momento del aseguramiento y 161 sobrevivían todavía, aunque con señales evidentes de estrés y captura reciente. Durante la revisión, las iguanas vivas presentaban alerta, movilidad activa y resistencia al contacto humano, indicios que permitieron establecer que no provenían de manejo controlado, sino que habían sido sacadas directamente de su hábitat natural.

Lo más grave es que no se reportaron personas detenidas. Es decir, hubo animales muertos, una carga ilegal en tránsito y una afectación evidente a la fauna silvestre, pero sin responsables presentados públicamente. Esa ausencia de detenidos deja en el aire una pregunta incómoda: cuántos ejemplares más salen de territorio veracruzano sin que nadie responda por ello.

Los 161 ejemplares sobrevivientes fueron liberados en Oaxaca, en una zona de selva baja caducifolia considerada apta para su supervivencia, con alimento y refugio disponibles. La medida buscó salvarles la vida, pero también deja un dato doloroso para Veracruz: esas iguanas ya no regresaron al territorio del que fueron extraídas. Al final, el saqueo de biodiversidad sí ocurrió, y la pérdida ecológica para el estado ya estaba consumada.

La iguana verde, Iguana iguana, no es una especie cualquiera. Se encuentra listada en la NOM-059-SEMARNAT-2010 bajo protección especial y también en el Apéndice II de la CITES, instrumento internacional que regula su comercio para evitar daños a su supervivencia. Por eso, su captura, traslado y manejo clandestino no solo constituyen una irregularidad: representan una amenaza directa al equilibrio de los ecosistemas.

Este episodio debería encender las alarmas en Veracruz. No se trata solo de animales decomisados en otro estado, sino de ejemplares arrancados de un entorno natural veracruzano, amontonados como mercancía y enviados fuera de su tierra. El hecho confirma la urgencia de reforzar la vigilancia ambiental, mejorar los mecanismos de inspección y castigar con mayor eficacia el tráfico de vida silvestre, un delito que muchas veces avanza en silencio, pero va vaciando de vida nuestros montes, selvas y humedales.

Porque cuando se extrae o se mata ilegalmente fauna silvestre, no solo se pierde un animal: se daña una cadena ecológica completa.