ROSA MARÍA HERNÁNDEZ ESPEJO, AL RESCATE DE LAS VIALIDADES PORTEÑAS
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-08-20
Redacción.- Apenas arrancó su administración y la alcaldesa de Veracruz, Rosa María Hernández Espejo, lanzó una estrategia para atacar uno de esos problemas que los porteños conocen demasiado bien: calles deterioradas y baches que durante años se multiplicaron por buena parte de la ciudad.
Una de las primeras acciones fue emprender una intensa jornada de bacheo; sin embargo, conforme avanzaron los trabajos quedó en evidencia el descuido que sufrieron esas calles durante años anteriores: en diversas vialidades el problema ya no se resuelve únicamente con tapar hoyos. El desgaste acumulado durante años dejó tramos donde la carpeta asfáltica prácticamente llegó al final de su vida útil.
Dicho en cristiano: se tapa un bache y aparece otro; se repara el de enfrente y amenaza con abrirse nuevamente el de atrás. Seguir parchando indefinidamente puede convertirse en el cuento de nunca acabar.
¡Pero calma, calma, que no panda el cúnico!
Trascendió que la administración municipal ya prepara una intervención de mayor calado. Para el próximo año se contempla la adquisición de maquinaria especializada y se realizan las gestiones necesarias para contar con los materiales que permitan pasar del simple bacheo al reasfaltado de vialidades.
La apuesta es que durante 2027 puedan atenderse de manera integral las principales avenidas y calles que presentan mayor deterioro, atacando un rezago que no nació ayer ni apareció con la actual administración, sino que se fue acumulando durante muchos, pero muchos años.
El reto no es menor. Veracruz es la puerta de entrada de miles de visitantes, escaparate turístico y una de las ciudades con mayor movimiento vehicular del estado; pero durante demasiado tiempo ha tenido que recibir a propios y extraños con los brazos abiertos… y también con los baches abiertos.
Por ahora habrá que aguantar algunos meses más entre parches, brincos, volantazos y el tradicional “¡aguas con el bache!”. Pero ya viene el reasfaltado que llegará a las zonas que verdaderamente lo necesitan, 2027 podría representar un cambio importante e histórico para las vialidades porteñas.
Así que paciencia, jarochos: todavía quedan algunos meses de esquivar cráteres, pero la se trabaja para que el próximo año varias de esas calles queden, ahora sí, bien chiroliras.