¿SABES CUÁNTOS PRESIDENTES VERACRUZANOS HA TENIDO EL PAÍS?
ADMIN: Pintura al óleo sobre tela del General Antonio López de Santa Anna, siglo XIX, Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec / Revista el Tlacuilo
De Santa Anna a Ruiz Cortines, siete hombres nacidos en Veracruz han llegado a ocupar la Presidencia de México; cuatro de ellos, curiosamente, fueron xalapeños. Los hubo polémicos, discretos, modernizadores y hasta recordados por su austeridad.
Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-09-11
Revista el Tlacuilo.- Veracruz no solamente ha dado gobernadores, secretarios de Estado, legisladores y personajes importantes de la política nacional. También ha colocado a siete de sus hijos en la Presidencia de México, aunque algunos permanecieron años en el poder y otros apenas alcanzaron a despachar unas cuantas semanas.
La propia historia política nacional reconoce siete presidentes nacidos en territorio veracruzano: Antonio López de Santa Anna, Francisco Javier Echeverría, José Joaquín de Herrera, Sebastián Lerdo de Tejada, Francisco Lagos Cházaro, Miguel Alemán Valdés y Adolfo Ruiz Cortines. Los primeros cuatro, además, nacieron en Xalapa.
El más famoso —y también el más polémico— fue Antonio López de Santa Anna. Xalapeño, militar, caudillo y protagonista prácticamente inevitable de las primeras décadas del México independiente, entró y salió de la Presidencia en diversas ocasiones. Fue admirado en algunos momentos como héroe militar y salvador de la patria, pero terminó convertido en uno de los personajes más cuestionados de la historia nacional, especialmente por su autoritarismo y por los episodios relacionados con la pérdida de territorio frente a Estados Unidos. Durante su último gobierno incluso adoptó el tratamiento de “Alteza Serenísima”.
También xalapeño fue Francisco Javier Echeverría, aunque difícilmente tuvo tiempo para ganarse grandes amores u odios. Llegó de manera interina a la Presidencia en 1841 y su paso por el poder fue brevísimo. Por ello, más que querido o repudiado, terminó siendo uno de esos presidentes que prácticamente desaparecieron de la memoria popular.
Distinta fue la historia de José Joaquín de Herrera, otro hijo de Xalapa. Militar y político moderado, ocupó la Presidencia en distintos periodos durante uno de los momentos más complicados del siglo XIX. Su figura quedó considerablemente mejor parada que la de Santa Anna: se le recuerda como un gobernante moderado y con mayor disposición a las vías institucionales, aunque le tocó gobernar un país atravesado por rebeliones, golpes y las consecuencias de la guerra con Estados Unidos.
El cuarto xalapeño fue Sebastián Lerdo de Tejada, una de las grandes figuras liberales del siglo XIX. Llegó a la Presidencia tras la muerte de Benito Juárez en 1872 y posteriormente ganó la elección. Su gobierno impulsó la consolidación de las Leyes de Reforma y del Estado liberal, pero su intención de reelegirse terminó levantando una fuerte oposición. En 1876, Porfirio Díaz encabezó contra él el Plan de Tuxtepec y Lerdo terminó fuera del poder y del país. Respetado intelectualmente, sí; querido universalmente, definitivamente no.
Después aparece un presidente bastante menos conocido: Francisco Lagos Cházaro, nacido en Tlacotalpan. Encabezó en 1915 el Poder Ejecutivo emanado de la Convención de Aguascalientes, en plena Revolución Mexicana. Su gobierno nació prácticamente entre las balas y cuando las fuerzas convencionistas ya se encontraban debilitadas frente al constitucionalismo. Más que un presidente impopular, Lagos Cházaro terminó siendo un presidente olvidado por buena parte de los mexicanos.
Ya en el México priista apareció Miguel Alemán Valdés, nacido en Sayula —hoy Sayula de Alemán—, quien gobernó de 1946 a 1952. Con él llegó una imagen distinta del poder: abogado, civil, joven para los estándares presidenciales de la época y promotor de grandes carreteras, infraestructura, turismo y modernización urbana. Acapulco se convirtió en uno de los grandes símbolos de aquella etapa. Su gobierno tuvo una cara de progreso y crecimiento. Sayula adoptó oficialmente el nombre de Sayula de Alemán durante su Presidencia.
Y después llegó quizá el veracruzano que mejor envejeció en la memoria presidencial: Adolfo Ruiz Cortines, nacido en el puerto de Veracruz. Gobernó de 1952 a 1958 y construyó una imagen exactamente contraria a la ostentación: serio, reservado, cuidadoso con el dinero público y famoso por su austeridad. Durante su administración se concretó además el reconocimiento constitucional del voto de las mujeres en elecciones federales. Décadas después, su nombre continuó siendo utilizado como referencia de honestidad, sencillez y sobriedad en el servicio público.
Así que Veracruz puede presumir siete presidentes nacidos en su territorio, cuatro de ellos xalapeños. Hubo de todo: un caudillo convertido en “Alteza Serenísima”, presidentes de paso, liberales derrocados, un mandatario revolucionario casi olvidado, un modernizador rodeado de claroscuros y un austero Ruiz Cortines que todavía conserva una de las mejores reputaciones entre los expresidentes del país.
Desde que Ruiz Cortines dejó Palacio Nacional en 1958, ningún otro presidente de la República nacido en Veracruz ha vuelto a ocupar el cargo.
Por cierto, en la historia del estado no ha habido una presidenta veracruzana.