
Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-09-11
Redacción. - El proyecto surgió en Veracruz con la intención de desarrollar tecnología, realizar misiones análogas y estudiar las condiciones necesarias para una futura exploración humana del planeta rojo; aunque posee prototipos y años de experimentación, todavía existe una larga distancia entre sus trabajos actuales y una misión espacial.
Mucho antes de que el proyecto volviera a colocarse en la conversación pública por las declaraciones sobre una eventual expedición a Marte, en Veracruz un grupo de investigadores ya llevaba años trabajando en una iniciativa que buscaba desarrollar conocimientos y tecnología relacionada con la exploración espacial.
Se trata del Plan o Proyecto ARES, encabezado por el investigador Héctor Omar Pensado Díaz y desarrollado inicialmente alrededor del Centro de Investigación Atmosférica y Ecológica, con participación posterior de investigadores vinculados al Centro Universitario Bonpland y Humboldt.
Los antecedentes públicos del proyecto se remontan por lo menos a la primera década de este siglo. En agosto de 2014, Pensado Díaz señalaba que ARES acumulaba aproximadamente diez años de trabajo y que buscaba desarrollar diferentes componentes necesarios para una eventual exploración humana de Marte. Entre sus líneas se encontraban el aprovechamiento y optimización de energía, reciclaje de agua, microbiología, producción de alimentos, habitabilidad y desarrollo de sistemas experimentales.
Una parte importante del proyecto no consiste en viajar inmediatamente al planeta rojo, sino en recrear en la Tierra algunas de las condiciones que una tripulación tendría que enfrentar. Para ello, ARES identificó zonas del Cofre de Perote, a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, como escenario para realizar pruebas y misiones análogas.
En esos ejercicios se han planteado experimentos relacionados con aislamiento, operación de módulos, cultivos, reciclaje de recursos y comportamiento de tripulaciones. En 2015 incluso fue presentado un módulo experimental de aproximadamente 6.40 metros de longitud que sería utilizado para investigaciones en tierra y que, según sus propios responsables, no constituía todavía una nave espacial operativa.
El proyecto también ha trabajado alrededor del diseño conceptual de vehículos, módulos habitables, sistemas de propulsión, estructuras para investigación estratosférica y propuestas relacionadas con la llamada terraformación, es decir, el estudio de mecanismos que eventualmente permitirían modificar determinadas condiciones ambientales para favorecer la existencia de organismos o cultivos; entre los que estaría contemplado el café veracruzano.
Una de las actividades más visibles de los últimos años fue la realización de una misión análoga en Veracruz, en la que participantes permanecieron durante varios días bajo condiciones diseñadas para simular aspectos de una expedición marciana. Este tipo de ejercicios es utilizado internacionalmente para estudiar procedimientos, habitabilidad, operación de equipos y convivencia de tripulaciones antes de enfrentar una misión real.
Lo cierto es que ARES no nació recientemente ni es solamente una ocurrencia surgida de una declaración política. Existe una historia de investigación, experimentación, prototipos y actividades realizadas durante más de dos décadas.