ADIÓS A LA ESCOLTA COMO PREMIO AL MEJOR PROMEDIO: LA TRADICIÓN QUE CAMBIA DESPUÉS DE MÁS DE UN SIGLO
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-08-10
Redacción. - A partir del ciclo escolar 2026-2027, la integración de las escoltas escolares en las escuelas públicas de la Ciudad de México tendrá un carácter más rotativo e incluyente; ya no será exclusivo de las mejores calificaciones.
La medida forma parte de los lineamientos de la Guía Operativa para la Organización y Funcionamiento de los Servicios de Educación Básica de Escuelas Públicas en la Ciudad de México. El documento plantea que la participación en la escolta debe dejar de entenderse como un reconocimiento exclusivamente al mérito individual y convertirse en una experiencia formativa vinculada con la identidad nacional en el que hasta el de menor promedio pueda participar.
El cambio toca una tradición profundamente arraigada en la escuela mexicana. Durante generaciones, formar parte de la escolta significó para muchos estudiantes algo más que participar en los honores a la bandera: era un reconocimiento al esfuerzo, a las buenas calificaciones, a la disciplina y, en muchos casos, uno de los mayores orgullos de la vida escolar.
Y quienes los rodeábamos presumíamos: “es que mi amiga (o) es de la escolta.
Materiales educativos y publicaciones históricas han atribuido al gobierno de Díaz la incorporación de esta tradición escolar como una forma de honrar la memoria de los jóvenes cadetes que participaron en la defensa del Castillo de Chapultepec en 1847. Una guía de la Secretaría de Educación de Nuevo León, por ejemplo, señala que la escolta de seis integrantes tiene como justificación histórica la intención de Porfirio Díaz de honrar a los Niños Héroes.
La conversación pública alrededor de la medida muestra una tendencia de opinión dividida.
Por un lado, los que están de acuerdo pues permite que más estudiantes participen y así se fomenta la inclusión, equidad y participación colectiva que acompaña a la Nueva Escuela Mexicana.
Pero también aparece una postura crítica: para algunas familias y exalumnos, quitar el promedio como criterio significa eliminar uno de los pocos incentivos visibles que durante décadas premiaron el esfuerzo académico. En conversaciones en redes sociales todavía aparece la experiencia de haber llegado a la escolta precisamente por obtener buenas calificaciones, lo que muestra el fuerte vínculo emocional que existe entre esta tradición y la idea de mérito escolar.
De las reacciones generalizadas seguramente dependerá si esa ley de la generación de cristal se queda exclusivamente en Ciudad de México o se aplica en todo el país.