¡AGUAS! ABSURDA MODA DE ZARANDEAR AUTOS YA COBRÓ SU PRIMERA VIDA
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Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-06-30
Redacción. - Lo que comenzó como una ocurrencia entre aficionados terminó por convertirse en una peligrosa "tradición". La costumbre de rodear, zarandear y subirse a los vehículos durante los festejos por el Mundial 2026 ya dejó su primera víctima mortal.
Este fin de semana falleció Roberto Arellano, conductor que, al verse rodeado por una multitud mientras viajaba con su familia en Cabo San Lucas, Baja California Sur, aceleró su vehículo y atropelló a 17 personas. Instantes después fue bajado del automóvil y golpeado brutalmente por decenas de asistentes. Las lesiones que sufrió provocaron su muerte.
La Fiscalía General del Estado mantiene abierta la investigación para determinar la secuencia de los hechos y deslindar responsabilidades. Entre las pruebas se analizan videos de cámaras de seguridad, grabaciones difundidas en redes sociales y testimonios de los presentes, ya que algunos participantes en la agresión podrían enfrentar cargos por homicidio.
El caso no ha sido aislado, han sido numerosos los incidentes entre conductores y “chistositos”. En Zacatecas, una conductora de taxi por aplicación fue golpeada en el rostro por un sujeto luego de acelerar para evitar que su vehículo fuera detenido por un grupo de aficionados que pretendía repetir la misma práctica. En Celaya, Guanajuato, las autoridades desplegaron operativos y realizaron detenciones tras registrarse agresiones contra vehículos particulares y oficiales durante las celebraciones.
En Xalapa, durante el partido anterior de la Selección Mexicana, las autoridades optaron por cerrar la circulación en las zonas de mayor concentración de aficionados para evitar este tipo de incidentes. La medida demostró ser preventiva y sería deseable que se replique este día, pues si México derrota a Ecuador, todo apunta a que la euforia volverá a desbordarse y se opondrán bien locos.
Festejar un triunfo deportivo nunca debería implicar poner en riesgo la vida de quienes simplemente intentan llegar a su destino. La emoción dura unas horas; las consecuencias pueden ser irreversibles.