AL MAESTRO MARCELO RAMÍREZ RAMÍREZ, CON CARIÑO Y PROFUNDA ADMIRACIÓN
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Mi humilde opinión | El Tlacuilo
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-05-15
Mi humilde opinión | El Tlacuilo.- Quizás dejé pendiente, desde la escuela, una tarea sencilla y profunda: “¿Quién es un maestro que admiras y por qué?”. Hoy decidí cumplirla.
La respuesta tiene nombre completo: Marcelo Ramírez Ramírez.
Aquel día, el entonces gobernador Miguel Alemán Velazco revisaba la votación emitida por el Congreso de Veracruz en torno a la reforma sobre pueblos indígenas impulsada durante el gobierno de Vicente Fox. La bancada del PRI sostenía una línea clara: apoyar la propuesta presidencial.
Por eso, al enterarse de que hubo un voto en contra, Alemán nunca imaginó que proviniera de su propia bancada.
—¿Quién votó en contra? —preguntó.
—El maestro Marcelo Ramírez —fue la respuesta.
Hubo un silencio incómodo. Después, una frase breve, pero contundente:
—¡Estuvo bien!
¿Quién era ese diputado cuyo voto discordante no provocó reprimenda, sino respeto absoluto del gobernador en turno?
Se trataba de Marcelo Ramírez Ramírez, un hombre de convicciones firmes, de ética inquebrantable y de una claridad poco común para entender que la política no debe servir únicamente para obedecer líneas, sino para defender causas.
Marcelo tenía elementos suficientes para considerar que aquella reforma no significaba un verdadero avance en las condiciones de vida de los pueblos originarios. Su voto no fue un acto de rebeldía pasajera ni una ocurrencia legislativa: fue la expresión de una trayectoria formada en la educación, el humanismo y la comprensión profunda de la realidad social de México y Veracruz.
Su cercanía intelectual con Gonzalo Aguirre Beltrán, referente del indigenismo mexicano, refuerza la idea de que aquella postura no nació de la coyuntura, sino de una mirada seria, sensible y documentada sobre los pueblos indígenas. Marcelo Ramírez entendía que la educación indígena no podía ser tratada como adorno institucional ni como discurso de ocasión, sino como una deuda histórica del Estado mexicano.
Ese momento visibilizó al legislador, pero su vida entera revela al maestro.
Originario de Ciudad Mendoza, Veracruz, Marcelo Ramírez Ramírez se vinculó desde joven con Xalapa, donde estudió la secundaria, el bachillerato y posteriormente la carrera de Pedagogía en la Universidad Veracruzana. Desde entonces, su camino ha estado marcado por la docencia, la reflexión filosófica, la política educativa, la vida cultural y el servicio público.
Su trayectoria lo ubica dentro de una generación en donde hubo algunos maestros-políticos que todavía discutían ideas, que podían disentir con argumentos dentro de su propio partido y que entendían el ejercicio público como una extensión de la conciencia, no como simple obediencia.
Fue secretario académico de la Universidad Veracruzana y de la Universidad de Xalapa, además de director general del Instituto Veracruzano de la Cultura. También se le reconoce como fundador de la Academia Veracruzana de la Educación, espacio desde el cual ha contribuido al pensamiento pedagógico del estado.
En 2017, el Ayuntamiento de Camerino Z. Mendoza, su tierra natal, le otorgó el nombramiento de ciudadano distinguido, en reconocimiento a su trayectoria educativa, intelectual y cultural.
En años recientes ha estado vinculado al Centro Regional de Educación Superior “Paulo Freire”, donde se le menciona como rector y profesor en programas de posgrado. Desde ahí, su figura se mantiene vigente como formador de pensamiento, maestro de diálogo, lectura, orientación académica y sentido crítico.
Como autor, Marcelo Ramírez Ramírez ha construido una obra amplia sobre educación, ética, política, filosofía, cultura y sentido de la existencia. Entre sus libros se encuentran Los valores en la ciudad secular, Acercamientos a la democracia, Ética y praxis política, Reflexiones sobre un quehacer cultural, Temas sobre el sentido de la existencia, Abelardo y Eloísa y Política en la periferia, el debate de las ideas.
Pero su obra no se limita a la tinta. También está en las generaciones que formó, en las conversaciones que abrió, en las ideas que sembró y en la dignidad con la que ejerció cada responsabilidad.
En pocas palabras, Marcelo Ramírez Ramírez no es solamente “un maestro”. Es un intelectual veracruzano que ha vivido con puntualidad sus ideas: pedagogo, lector, escritor, formador de generaciones, funcionario, legislador y humanista.
Su vida une aula, pensamiento, servicio público y cultura. Su ejemplo recuerda que la educación, cuando se asume con profundidad, no sólo forma alumnos: también forma conciencia, criterio y carácter.
Por eso, si aquella tarea escolar seguía pendiente, hoy queda respondida:
Al maestro Marcelo Ramírez Ramírez, con cariño y admiración.