TRAS 45 AÑOS DE MILITANCIA, HÉCTOR YUNES RENUNCIÓ AL PRI
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-05-03
Redacción.- Después de 45 años de militancia, Héctor Yunes Landa presentó su renuncia al Partido Revolucionario Institucional, instituto político al que perteneció durante toda su vida pública y del que ahora se despide con reclamos, indirectas y una frase que sonó más a portazo que a despedida institucional.
Eso sí, Yunes no se fue antes de tiempo. No renunció cuando Alejandro Moreno le entregó la diputación plurinominal en el Congreso de Veracruz. Tampoco cuando el mismo Alito lo nombró coordinador de un Grupo Parlamentario del PRI que, en los hechos, ni grupo era, pues para formar fracción se requieren al menos tres diputados y ellos apenas eran dos. Pero en aquel momento Héctor se puso rete contento, lo presumió y hasta calificó a Moreno como su “querido amigo y dirigente nacional”.
Hoy, sin embargo, el cariño se evaporó. En su carta de renuncia, Yunes señaló que su salida obedece a que, con Alejandro Moreno, el PRI “en lugar de dirigente, tiene dueño”. Lo curioso es que se trata del mismo “dueño” que en su momento le abrió la puerta del Congreso y lo hizo diputado. Cosas de la política: mientras alcanza para repartir, hay institucionalidad; cuando ya no alcanza, aparece la dignidad.
“En política, como en cualquier otra actividad humana, la incapacidad para cumplir con la palabra empeñada te hace valer nada. Ese es el caso de quien ya escrituró a su nombre al Partido Revolucionario Institucional”, sentenció Héctor Yunes. La frase cayó con filo, aunque también dejó flotando una pregunta inevitable: ¿qué fue exactamente lo que no le cumplieron? Porque si algo parecía claro en Veracruz, era que Yunes Landa no estaba precisamente en la lista de los olvidados.
Su salida tampoco parece un salto al vacío. Héctor se va liderando un proyecto político propio que, según se comenta en los pasillos, ya cuajó y pronto será presentado abiertamente. Por ahora es un secreto a voces, pero confirma una de sus mayores habilidades políticas: mantenerse vigente y, sobre todo, no vivir fuera del presupuesto. Porque eso, es un error.
Con su renuncia, además, la llamada fracción mixta en el Congreso queda sostenida con alfileres. La lógica indicaría que Ana Rosa Valdés Salazar, esposa del dirigente estatal del PRI, tendría que retirarse de la alianza VNU, conformada de manera forzada junto con Montserrat Ortega Ruiz, quien dejó la bancada del PAN para sumarse al bloque de Héctor y Ana Rosa. En pocas palabras: el acomodo legislativo puede empezar a rechinar más de lo que ya rechinaba.
De cualquier forma, la renuncia de Yunes Landa sí es noticia. Se va una de las figuras más relevantes del priismo veracruzano, protagonista de varias batallas electorales y parte de esa larga historia tricolor donde él y Pepe Yunes parecían turnarse para ver a quién le tocaba perder la gubernatura.
Con esta salida, al menos ese pendiente parece quedar resuelto: para el 2030, todo apunta a que le corresponderá a Pepeyu perder la elección… otra vez.