TLALIXCOYAN: LA ALCALDESA QUE SE CONSTRUYÓ SU PROPIO “MENUMENTO”
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo: / Revista el Tlacuilo

Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-03-12

Redacción.- La pieza “Yaocíhuatl”, una cabeza monumental presentada en teoría como “Mujer Guerrera”, fue inaugurada en Tlalixcoyan el 4 de marzo de 2025, durante la administración de la entonces alcaldesa panista Elvia Illescas Loyo. La obra fue difundida como un homenaje a la mujer tlalixcoyana; sin embargo, hubo un detalle que de inmediato llamó la atención e incomodó a muchos: el notable parecido de la escultura, incluido el peinado, con la propia exalcaldesa.

La enorme cabeza, colocada sobre una jardinera, se encuentra frente al palacio municipal, a un costado del parque central.

En su momento, incluso el escultor Luis Rea salió a defender la obra y aseguró que no se trataba de un retrato de la exedil. Pero, como dice el dicho, “lo que se ve no se juzga”, y al final la gente terminó por bautizarla como “la cabezona”, despojándola del simbolismo con el que se intentó justificar su creación.

La controversia resurgió en marzo de 2026, cuando la actual alcaldesa, Adriana Lagunes Sánchez, de la coalición Morena-Verde, anunció que la estructura sería retirada o que se demolería la jardinera donde está colocada, bajo el argumento de que obstaculiza el paso de los carros alegóricos del carnaval y de que, además, durante campaña recibió peticiones ciudadanas para quitarla.

Sus detractores interpretaron el anuncio como una intención de “demoler la cabezona”; sin embargo, lo que en realidad se prevé derribar es la jardinera, la cual, por cierto, tuvo un sobrecosto de 255 mil pesos, sin incluir la escultura.

El caso incluso llegó a la mañanera, donde la presidenta Claudia Sheinbaum pidió a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, revisar la situación en torno al retiro de la escultura.

Así, Yaocíhuatl se volvió polémica por tres razones al mismo tiempo: el uso del espacio público, la sospecha de culto a la personalidad y el cuestionado costo económico. Es decir, más que una simple escultura, terminó convertida en un conflicto sobre poder, representación y dinero público.

Ante ello, la alcaldesa salió a aclarar que la jardinera sí será demolida porque afecta el libre tránsito, mientras que la escultura será reubicada en otro punto del municipio. Aun así, entre la población no faltan quienes sugieren, con ironía, que mejor la manden a una bodega y le pongan una manta encima.