ZONGOLICA: INDIGNACIÓN POR DEMOLICIÓN EN EL ATRIO DE LA HISTÓRICA IGLESIA
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo: Demolición del atrio de la Iglesia de Zongolica / Revista el Tlacuilo

Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-03-11

Zongolica, Ver.- La intervención realizada en el atrio de la histórica Iglesia de Zongolica ha desatado una fuerte inconformidad entre habitantes del municipio, quienes acusan a las autoridades de atentar contra un espacio de profundo valor histórico, social y comunitario. Aunque de manera oficial se habla de un supuesto proyecto arquitectónico para mejorar la imagen del lugar, para numerosos pobladores lo que está ocurriendo representa una agresión directa contra un patrimonio que forma parte de la memoria colectiva de generaciones enteras.

De acuerdo con las denuncias ciudadanas, los trabajos contemplan la demolición del atrio y sus bardas, una estructura que data del siglo XVIII, además de la tala de cuatro araucarias de gran antigüedad que durante años dieron identidad, sombra y vida a este punto emblemático de Zongolica. Para los inconformes, no se trata solamente de una obra pública cuestionable, sino de una acción arbitraria que les arrebata un espacio cargado de historia, tradición y convivencia familiar.

La molestia creció aún más luego de que, según relatan habitantes en una carta enviada al obispo Eduardo Cervantes Merino, se filtraran imágenes del proyecto donde presuntamente el llamado “embellecimiento” sería en realidad un pretexto para convertir el atrio en un estacionamiento. Esa posibilidad ha encendido las alarmas entre vecinos, quienes consideran inadmisible que un sitio ligado a la vida religiosa y comunitaria del pueblo sea reducido a una función utilitaria y ajena a su esencia.

En la carta, los pobladores expresan con claridad la dimensión del problema. Señalan que el atrio no sólo forma parte del entorno de la iglesia, sino que ha sido históricamente un lugar de reunión para las familias, escenario de fiestas patronales, viacrucis, encuentros comunitarios y espacio seguro para que niñas y niños convivan y jueguen. Recuerdan además que las araucarias no eran simples árboles ornamentales, sino parte viva del paisaje y del sentido de pertenencia que durante décadas acompañó a quienes acudían al lugar.

Los denunciantes subrayan que ese espacio siempre ha sido abierto para personas de todas las edades y que, en el caso de los menores, muchas familias lo ocupaban precisamente por la tranquilidad y confianza que les brindaba. En ese contexto, lamentan que se destruya un sitio que también tenía un valor humano y espiritual, y citan incluso el pasaje bíblico “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis”, como una manera de defender el carácter acogedor del atrio frente a una obra que, aseguran, rompe con el sentido original del lugar.

Más allá del argumento oficial de modernización, el caso ha abierto un debate de fondo sobre la manera en que se intervienen los espacios históricos en Veracruz y sobre los límites que deberían existir cuando se trata de bienes con valor patrimonial y simbólico. En Zongolica, lo que para las autoridades podría presentarse como una mejora urbana, para buena parte de la población luce como una decisión insensible, precipitada y profundamente lesiva para la identidad del municipio.

La exigencia de los habitantes ahora apunta a que la Iglesia y las instancias correspondientes revisen lo que está ocurriendo, detengan cualquier acción irreversible y escuchen a la comunidad antes de consumar una transformación que podría marcar para siempre uno de los espacios más representativos de Zongolica. Porque cuando se derriba la historia bajo el argumento del progreso, lo que se pierde no es sólo piedra y árbol: también se erosiona la memoria de un pueblo.