VERACRUZ ANTE LAS INUNDACIONES: LA SOLUCIÓN ESTÁ RÍO ARRIBA, NO SOLO EN EL CAUCE
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Prevención, planeación y manejo de cuencas, las claves para evitar desbordamientos recurrentes
Revista el Tlacuilo
/ 2025-12-26
Redacción.– Esta vez es la zona de los Tuxtlas.; pero las inundaciones provocadas por el desbordamiento de ríos en Veracruz no son un fenómeno inevitable ni exclusivo de la temporada de lluvias, sino la consecuencia de décadas de falta de planeación, crecimiento urbano desordenado y obras mal ejecutadas. Especialistas en hidráulica y gestión del riesgo coinciden en que la solución no pasa únicamente por reaccionar cuando el agua ya está en las calles, sino por una estrategia integral de prevención.
El primer eje, señalan, debe ser el manejo integral de cuencas. Atender solo el tramo urbano del río es insuficiente si no se interviene desde las zonas altas y medias, donde la deforestación y el cambio de uso de suelo aceleran el escurrimiento del agua. La reforestación estratégica, la conservación de suelos y la instalación de presas filtrantes permiten reducir la velocidad y el volumen del agua que llega a las partes bajas.
A ello se suma la necesidad de un dragado técnico y selectivo. El retiro de azolve es efectivo únicamente cuando se realiza con estudios hidráulicos previos y en puntos críticos del cauce. De lo contrario, advierten especialistas, el problema reaparece con la siguiente lluvia y el dragado se convierte en una medida costosa y temporal.
Otra recomendación clave es la protección y restauración de zonas naturales de inundación, como humedales, lagunas y planicies que funcionan como amortiguadores naturales. La ocupación de estos espacios por fraccionamientos, rellenos o infraestructura mal planeada ha eliminado esa capacidad de contención, trasladando el riesgo directamente a las zonas habitadas.
En materia de infraestructura, los expertos subrayan que no basta con elevar muros o construir bordos. Las obras hidráulicas deben diseñarse con escenarios de lluvias extremas, canales pluviales con capacidad real y presas de control en ríos de respuesta rápida. Todo ello acompañado de un ordenamiento territorial estricto que prohíba nuevos asentamientos en zonas inundables y promueva la reubicación gradual de viviendas en riesgo recurrente.
Finalmente, la prevención debe complementarse con sistemas de monitoreo y alerta temprana, estaciones hidrométricas funcionales y protocolos claros de evacuación, así como una coordinación permanente entre municipios, estado y federación.
Queda claro que esto no es de unos meses para acá, no se ha atendido durante décadas; el abandono del manejo de cuencas, del respeto al territorio y la carencia de obras bien diseñadas han sido durante varias décadas, y nos dan desbordamientos año tras año; remediarlo es una labor titánica que el Gobierno actual está dando señales de asumirlo con compromiso y planeación, pero que no será en absoluto sencillo ni barato solucionarlo; generará tensiones sociales y tocará intereses de grupo; por eso le han dado la vuelta gobiernos anteriores; pero urge la intervención y se está tomando.