"EL CALIFA DE LEÓN" TAQUERÍA DE ESTRELLA MICHELIN | MI HUMILDE OPINIÓN | EL TLACUILO
REDACCIÓN : / Revista el Tlacuilo
MI HUMILDE OPINIÓN | EL TLACUILO

Revista el Tlacuilo
REDACCIÓN / 2024-05-16

Ustedes perdonarán algunas líneas con exabrupto autobiográfico, pero la distinción histórica dentro de la gastronomía mundial que acaba de recibir la taquería "El Califa" lo provoca.

El local de "El Califa" queda cerca del famoso mercado de San Cosme en la colonia Santa María la Rivera, en la avenida Rivera de San Cosme, Ciudad de México; es un local de tres por tres metros que en una de sus paredes presume una publicación de un periódico nacional que registró la visita del entonces candidato presidencial Luis Donaldo Colosio para "echarse unos tacos".

Tiene una barra de aluminio para cuatro personas, sin banquitos, pero regularmente está llena y se degustan a pie de banqueta. Sólo hay tres tipos de taco en el menú, de costilla, lomo o jarrete de vaca filete suave y jugoso conocido como la 'Gaonera', que es el platillo estrella; nombrado así en honor a Rodolfo Gaona, un famoso torero del siglo pasado conocido como 'El Califa de León', que es el nombre completo del lugar, pero todo buen chilango se referirá a la taquería solamente como "el Califa".

En el estrecho espacio de cocina trabajan el taquero (chef), y quien amasa y moldea en una máquina las tortillas que pasan al comal, a un lado de la carne; en una de las esquinas de la isla de cocina verá usted tres enormes pilas de bistecs, ya sazonados, que van pasando al comal y son bañados de limón mientras se cuecen, para servirlos luego montados en una sola tortilla, enteros y término tres cuartos, nunca le preguntarán en qué término los desea, no hay término medio o bien dorado; los tacos del Califa son únicos, los cuecen tal cual deben ir.

En la barra encontrará dos salsas, una roja tirándole a negra, y otra verde con cebolla rebanada; cada una de ellas con un sabor personal, y no hay ni a cuál irle porque ambas son deliciosas.

Quien escribe inició a trabajar en Ciudad de México, y de niño vivió en unos departamentos ubicados en Santa María la Ribera e Insurgentes. De niño era una fiesta que nos llevaran nuestros padres a comer ahí, sucedía muy de vez en cuando, porque comparados con la calidad del producto el precio es excelente, pero con la economía familiar eran muy caros; más adelante, iniciando a dibujar para las empresas Corporativo Mina, Radar Editores y Arnulfo editores, ubicadas en esa colonia, era todo un ritual ir solo o con los compañeros de trabajo a comer uno o dos tacos a El Califa, también de vez en cuando porque el precio seguía un poco lejos de la economía personal, pero siempre valió la pena el gasto. (cierro dato autobiográfico).

Es un gusto enterarme ahora que esa pequeña isla de sabor que simboliza tanto para muchos es el único puesto de tacos que recibió una estrella Michelin, entre 16 restaurantes y 2 locales mexicanos, todos los demás son negocios de gran lujo, nada que ver con el pequeño local de Santa María la Rivera.

Se trata del segundo "localito" del mundo en recibir esta distinción, el otro es un puesto de comida callejera en Bangkok.

El único defecto que podríamos encontrarle a los tacos es que no tiene sucursales ¡Ojo inversionistas! En este momento una franquicia de "El Califa" es oro molido, del oro bonito y decente, no del que molía Manzur para el PRI.