EMILIANO ZAPATA: DANIEL BAIZABAL, CON PUERTAS ABIERTAS DESDE LOS PRIMEROS DÍAS
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El ayuntamiento volvió a parecer un espacio público y no una oficina cerrada al reclamo ciudadano.

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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-01-03

Redacción Revista El Tlacuilo.- Tras cuatro años de una sequía prolongada en la comunicación entre la presidencia municipal y la ciudadanía de Emiliano Zapata, el relevo en el gobierno local ha comenzado a marcar un contraste evidente. El arranque de la administración encabezada por Daniel Antonio Baizabal González ha generado expectativas que, desde estos primeros días, se están traduciendo en hechos: un Ayuntamiento con las puertas abiertas y un alcalde dispuesto a escuchar.

Desde el primer día de gobierno, pobladores de distintos sectores y comunidades del municipio han acudido a las oficinas de la presidencia municipal con la esperanza —y ahora la posibilidad real— de ser atendidos. Vecinos, gestores, representantes comunitarios y ciudadanos de a pie han encontrado un espacio de audiencia directa, algo que durante años fue visto como excepcional o, de plano, inexistente.

Las jornadas de atención ciudadana han sido largas y continuas, aun cuando apenas se han cumplido los primeros dos días de la nueva administración. El flujo constante de personas refleja tanto la acumulación de demandas no atendidas como una necesidad urgente de diálogo que había sido ignorada. En ese contexto, Revista El Tlacuilo acudió a la sede del ayuntamiento para constatar el ambiente que hoy se respira.

Lo que encontramos fue una sala de espera repleta, que se extendía hasta los pasillos; una recepción organizada y un secretario amable que mantenía un orden necesario en las audiencias. Llamó particularmente la atención el ambiente relajado de la gente y la ausencia de privilegios: no hubo “palancazos”, recomendaciones ni accesos preferentes. El criterio fue claro y parejo: quien llega, se anota y espera su turno, en un ejercicio básico, pero poco común de democracia cotidiana.

Por respeto a las y los ciudadanos que aguardaban su audiencia, se decidió no tomar fotografías en el lugar. Sin embargo, el dato recabado es significativo: el acceso directo al presidente municipal dejó de ser un gesto simbólico y se convirtió en una práctica diaria. En un municipio donde el distanciamiento entre autoridad y población fue una constante, este cambio no pasa desapercibido.

El inicio del gobierno de Daniel Baizabal parece apostar por una lógica simple pero poderosa: escuchar antes de prometer, recibir antes de decidir. Falta camino por recorrer y resultados por evaluar, pero en Emiliano Zapata, al menos en estos primeros días, el ayuntamiento volvió a parecer un espacio público y no una oficina cerrada al reclamo ciudadano.