LA CARRERA DE MELONES: XALAPA INVENTÓ UNA TRADICIÓN… Y TERMINÓ HACIÉNDOLA REALIDAD
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-09-18
Redacción. - Lo que comenzó como la grabación de un falso documental con tres melones rodando por Xallitic terminó convirtiéndose en una de las celebraciones más singulares de la capital veracruzana. Este 15 de septiembre llegó a su edición número 22.
Hay tradiciones que necesitan siglos, leyendas, héroes y hasta una fecha escrita en los libros de historia. En Xalapa bastaron unos amigos, tres melones y una calle empinada.
Cada 15 de septiembre, mientras buena parte del país se prepara para escuchar campanas, comer pozole y gritar ¡Viva México!, en el centro de Xalapa ocurre algo bastante más difícil de explicar a quien nunca lo ha visto: decenas de personas llevan un melón hasta la Plaza de Xallitic, lo decoran, le ponen nombre y deciden cual es “el más guapo”; lo colocan en una pendiente y posteriormente corren detrás de él gritándole como si la fruta pudiera escuchar instrucciones:
¡Es la Carrera de Melones!
Y lo más curioso es que la tradición comenzó precisamente jugando con la idea de inventar una tradición.
La historia se remonta a mediados de la primera década de los años dos mil. Una de las versiones directamente narradas por uno de sus iniciadores, Manuel López Rocha, ubica la idea en 2005, cuando un grupo de amigos planeaba realizar un falso documental sobre una absurda competencia protagonizada por melones previamente “entrenados” por sus propietarios.
Aprovecharon que el 15 de septiembre las calles del centro permanecían cerradas y llevaron tres frutas al puente de Xallitic para grabarlas rodando por la calle de Rafael Lucio.
El documental nunca llegó a convertirse en aquello que habían imaginado. La carrera, en cambio, sí.
Mientras los tres melones descendían por la pronunciada calle, la gente comenzó a mirar. Después llegaron los aplausos, las porras, los chiflidos y hasta quienes se tomaron bastante en serio eso de apostar por una fruta. Aquella escena improvisada resultó más divertida que la película que pretendían filmar.
Al año siguiente decidieron repetir el experimento, pero esta vez pegaron carteles por el centro convocando abiertamente a una Carrera de Melones. Esperaban quizá encontrarse entre ellos mismos; aparecieron alrededor de una decena de desconocidos dispuestos a competir con sus propias frutas.
Ahí ocurrió el verdadero milagro xalapeño: una tradición ficticia comenzó a convertirse en una tradición auténtica.
Con los años fueron llegando más participantes. De unos cuantos melones pasaron a decenas y posteriormente a cientos. Para 2010 ya se reportaban más de cien competidores y, en ediciones recientes, los registros han superado los 200 melones, además de cientos de espectadores reunidos alrededor de Xallitic.
Existe un “Melódromo”; hay rondas eliminatorias; los propietarios corren detrás de sus competidores; está prohibido patearlos o ayudarlos a cambiar de trayectoria y, naturalmente, tampoco vale convertir al pobre melón en automóvil instalándole ruedas o mecanismos para hacerlo avanzar. Porque aquí puede permitirse casi todo, menos hacer trampa.
Con el tiempo apareció “El Melón Más Guapo”, quizá la parte que mejor retrata el humor de la competencia. Las frutas son transformadas en luchadores, personajes de televisión, caricaturas, políticos, memes, artistas o cualquier ocurrencia capaz de conquistar al público.
En ediciones anteriores han aparecido desde ajolotes y Minions hasta personajes de 31 Minutos, luchadores, choferes, hamburguesas y referencias a acontecimientos del momento. El público termina decidiendo mediante sus aplausos y surgió la nueva modalidad que permanece: los dueños de los melones se caracterizan de acuerdo a su propio melón.
Este martes 15 de septiembre de 2026, Xallitic volvió a llenarse de frutas para celebrar la edición número 22. Las actividades comenzaron con las inscripciones en el puente; siguió el concurso de “El Melón Más Guapo” y posteriormente los competidores fueron lanzados por el llamado Melódromo de Rafael Lucio, en un recorrido aproximado de 150 metros.