SUSPENDEN DERECHOS DE SERGIO MAYER: EL ERROR NO FUE EL REALITY… FUE EL DIPUTADO
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-02-25

Redacción. - Morena no suspendió sus derechos políticos a Sergio Mayer Bretón por exceso de talento histriónico ni por vocación televisiva mal encausada. Lo hizo porque el propio diputado decidió trivializar su representación popular, reduciendo un cargo federal a un turno más dentro de La Casa de los Famosos.

La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido abrió un procedimiento sancionador y dictó una medida cautelar mientras se resuelve el caso. No por ilegalidad —la licencia es perfectamente válida— sino porque la conducta exhibe algo más grave: la ligereza con la que se puede abandonar el mandato ciudadano cuando hay cámaras, rating y aplausos de por medio.

El documento es claro: se vulneran estatutos, lineamientos éticos, el principio de unidad y la imagen pública del partido. Pero, más allá del lenguaje institucional, el fondo es político y simbólico: un diputado federal no representa a sí mismo, representa a miles de personas que no votaron para verlo nominado, eliminado o salvado por el público.

La Comisión subraya que la participación de Sergio Mayer Bretón genera un “impacto predominantemente negativo” en su imagen pública y en la percepción del partido. Y no es difícil entender por qué: cuando la función legislativa se confunde con entretenimiento, el mensaje es demoledor: el cargo es intercambiable, prescindible y, en el peor de los casos, un accesorio curricular.

El señalamiento más incómodo es también el más evidente: Mayer obtiene un beneficio personal al dejar de lado su responsabilidad como representante popular. No es Morena el que lo expone; es él quien decide que su investidura puede ponerse en pausa como si fuera una serie entre temporadas.

Aquí no hay censura ni persecución. Hay un recordatorio básico que parece necesario repetir: la política no es un casting permanente y la representación popular no es contenido desechable. El error no fue entrar a un reality; el error fue olvidar qué papel se estaba jugando fuera de la casa.

En favor del famoso actor-diputado, diríamos que la tijera debería ser pareja y voltear a ver a todos aquellos que a pesar de ser funcionarios o representantes populares hacen de las redes sociales su reality particular, dando registro de su vida privada por encima de sus encargos públicos y dejando evidenciados muchas actividades personales que caen en el mismo vicio de Mayer, dar una imagen poco ética a sus siglas, solamente que con menos público.