TRUMP DERROTADO EN GUERRA DOMÉSTICA, DAN REVERSA A SUS ARANCELES
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-02-21
Redacción..- La guerra comercial de Donald Trump no cayó por presión extranjera ni por represalias internacionales, sino por fuego amigo. La Corte Suprema de Estados Unidos le dio un revés contundente al presidente al declarar ilegales los aranceles globales de gran alcance que había impuesto como eje central de su agenda económica.
El máximo tribunal determinó que Trump se excedió en el uso de sus facultades ejecutivas al recurrir a una ley de emergencia para imponer gravámenes comerciales generalizados, una atribución que, recordó la Corte, corresponde exclusivamente al Congreso. Con ello, quedó desmantelada una de las banderas más ruidosas del trumpismo: la política arancelaria como arma política permanente.
La resolución representa una derrota significativa para el presidente, no solo en términos económicos, sino políticos. Los aranceles habían sido presentados como un acto de fuerza nacionalista, pero terminaron convertidos en un ejemplo de abuso de poder corregido desde el propio sistema institucional estadounidense.
Lejos de reconocer el fallo, Trump reaccionó con descalificaciones contra los jueces, a quienes acusó de debilitar al país, mientras anunció que buscará nuevas vías legales para imponer aranceles temporales. Sin embargo, el mensaje fue claro: ni siquiera la Casa Blanca puede saltarse las reglas cuando el Congreso y la Corte deciden marcar territorio.
La decisión genera alivio en mercados internacionales y entre socios comerciales, aunque deja abierta la incertidumbre sobre el futuro inmediato de la política económica estadounidense. Por ahora, la llamada “guerra comercial” de Trump quedó reducida a un conflicto doméstico que perdió en su propia cancha, frente a la Corte Suprema de Estados Unidos y bajo la mirada incómoda del Congreso.
Mientras tanto, Donald Trump suma una derrota más en una agenda que, a fuerza de decretos, terminó chocando con los límites constitucionales. En esta batalla, el proteccionismo no cayó por presión externa, sino por la ley.