XALAPA: HAY CARRETERAS QUE YA DEBEN CONVERTIRSE EN AVENIDAS
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-01-25

Redacción.– Sucede en distintas regiones del estado de Veracruz, pero basta con observar lo que ocurre en la zona conurbada de Xalapa para entender la urgencia del problema: la mancha urbana creció, la población aumentó de forma acelerada y los flujos vehiculares se multiplicaron, pero muchas vialidades siguen operando como si aún fueran carreteras rurales de paso rápido.

Un ejemplo claro es la carretera conocida como “de Jabón” hacia Coatepec. A lo largo de esta vía se desarrollaron en los últimos años múltiples fraccionamientos, conjuntos habitacionales, comercios, escuelas y accesos vecinales. Sin embargo, la infraestructura vial prácticamente no se modificó. Los cruces son escasos, inseguros y mal señalizados, lo que obliga a peatones y automovilistas a realizar maniobras peligrosas todos los días. Con ajustes relativamente simples —retornos adecuados, pasos peatonales, semáforos inteligentes y reducción de velocidad— se podrían prevenir accidentes y salvar vidas.

Una situación similar se vive en la carretera Emiliano Zapata–Veracruz, particularmente en el cruce del aeropuerto de El Lencero. Durante años fue una intersección de bajo flujo, pero hoy se ha convertido en un punto crítico. Miles de personas que habitan en unidades como Pradera, Arboledas y zonas aledañas deben cruzar o incorporarse a esta vía para realizar trámites en el Ayuntamiento, estudiar o realizar actividades básicas. Retornar o cruzar en ese punto representa un riesgo real, constante y evitable.

Lo que antes eran carreteras de conexión entre municipios hoy funcionan, en los hechos, como avenidas metropolitanas. Sin embargo, siguen careciendo de la infraestructura mínima que exige una zona urbana: carriles de desaceleración, banquetas seguras, iluminación adecuada, señalización clara y control del tránsito. Esta omisión no solo genera congestionamientos, sino también accidentes, estrés vial y pérdida de tiempo para miles de familias.

La antigua carretera a Coatepec es otro caso emblemático. El crecimiento habitacional ha sido impresionante, pero la transformación vial no ha acompañado ese desarrollo. Mientras la ciudad se expande, las vialidades permanecen estáticas, como si el tiempo no hubiera pasado.

La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo se reconocerá que estas carreteras ya no cumplen la función para la que fueron diseñadas? Convertirlas en avenidas no es un lujo ni una ocurrencia, es una necesidad urbana y de seguridad pública. Lo preocupante es que quienes tienen la responsabilidad de planear y transformar las vialidades parecen ser los únicos que no se han dado cuenta de la realidad que todos los días viven los ciudadanos.