DÍA DE MUERTOS EN MÉXICO: GUÍA PARA PRESERVAR LA TRADICIÓN
Estado de Veracruz : Preservando la esencia de una tradición única / Gamaliel Velazco
Preservando la esencia de una tradición única

Gamaliel Velazco
/ 2024-10-28

DÍA DE MUERTOS EN MÉXICO: GUÍA PARA PRESERVAR LA TRADICIÓN

Cada año, entre el 1 y el 2 de noviembre, México se llena de color y recuerdos para celebrar el Día de Muertos, una de las tradiciones más queridas que busca honrar a aquellos que se han ido, manteniéndolos vivos en la memoria y en los corazones. Este no es un ritual exclusivamente religioso; es una forma de entender la vida y la muerte con respeto y alegría, un homenaje a los seres queridos que nos siguen acompañando de alguna manera.

¿Cuándo se celebra y qué significa cada día?
La tradición comienza la noche del 31 de octubre, cuando en muchos hogares se montan altares llenos de flores de cempasúchil, papel picado, velas, y los alimentos favoritos de quienes partieron. La celebración tiene dos fechas clave: el 1 de noviembre, dedicado a los “Angelitos” o a los niños que han fallecido, y el 2 de noviembre, que honra a los adultos. Durante estos días, se cree que las almas visitan a sus familiares y amigos, disfrutando del aroma de las flores, del humo del copal y del amor reflejado en cada ofrenda.

Para muchos, la preparación del altar es el corazón de la celebración. Este se divide en niveles, representando el mundo terrenal y el mundo espiritual, y se adorna con elementos esenciales. Las flores de cempasúchil, de color anaranjado vibrante, guían a las almas con su aroma, mientras que las velas marcan el camino de luz. Las fotos de los difuntos, junto con alimentos y bebidas que solían disfrutar, se colocan para darles la bienvenida y recordar sus gustos y pasiones. No puede faltar el pan de muerto, un símbolo de la unión entre los vivos y los muertos, decorado con huesitos de masa.

Preservando la esencia de una tradición única

Celebrar el Día de Muertos es mantener una tradición que conecta generaciones, en la que se mezcla el respeto, el amor y la añoranza. Este ritual nos permite no solo recordar a los que ya no están, sino también valorar la vida y nuestras raíces. Año tras año, los altares y las ofrendas son recordatorios de que esta tradición es mucho más que una fecha: es una forma de vida, de comunidad y de identidad que enriquece a México y resuena en cada rincón del país.