¿QUÉ DICE FELIPE CALDERÓN DE LA CONDENA DE SU SUBALTERNO? GARCÍA LUNA
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Calderón se echa flores solo
Revista el Tlacuilo
OPINIÓN | Revista el Tlacuilo / 2024-10-17
(Redacción).- En respuesta a la condena de su hombre, Genaro García Luna, Felipe Calderón se lava las manos, cuestiona al Tribunal de E.U y se desborda en piropos para su estrategia de Seguridad; aquí dos de los ocho posts que subió a “X”:
(Post 1).- “Sobre el caso García Luna, señalo: 1) Nunca tuve evidencia verificable que lo involucrara con actividades ilícitas, ni tampoco recibí información en ese sentido de agencias de inteligencia, mexicanas o extranjeras, que entonces confiaban en él e interactuaban con él”.
2) “No he tenido acceso a las evidencias ni a los testimonios que se presentaron en el juicio, pero soy hombre de leyes y respeto la acción de los tribunales. Asumo que han actuado conforme a su leal saber y entender. Por lo mismo, soy partidario de que quien infrinja la ley debe asumir las consecuencias de sus actos”.
(Post 2).- “La lucha por la seguridad de los mexicanos no era responsabilidad de una sola persona sino de TODO UN EQUIPO DE GOBIERNO que combatió al crimen con toda la fuerza del Estado; 4) este caso no demerita la lucha valiente que dieron miles de mujeres y hombres DEFENDER A MEXICO DE SU VERDADERO ENEMIGO, EL CRIMEN ORGANIZADO, aún a riesgo de su propia vida.”
Caray, ante su defensa Calderón tiene dos opciones para pasar a la historia, una es como cómplice y la otra como carente de inteligencia (en Alvarado le dicen más feo a eso); pues a pesar de tener todo el poder del estado en sus manos, no fue capaz de saber lo que hacía su mano derecha de Seguridad Pública. Eso a pesar de que, desde ese momento, Genaro García ya era acusado desde el Congreso federal y desde distintos medios de comunicación de tener nexos con los criminales.
De hecho, presumir en este momento su “guerra” contra el narco´ no es la opción más brillante; pues de acuerdo a la sentencia de García Luna, se interpreta como una guerra para proteger a su “cartel carnal”, una persecución a los otros grupos criminales para que no les hicieran sombra a sus “compas”; esto a costa del erario público y de la vida de los mexicanos, lo que ellos llamaron “daños colaterales”.