70 AÑOS DEL VOTO FEMENINO: UN HITO EN LA IGUALDAD POLÍTICA
Nacional: Setenta años después, celebramos este legado de lucha y resistencia. La igualdad de género en México sigue siendo una meta en constante evolución, y aunque se ha avanzado, queda mucho por hacer para asegurar que las mujeres no solo participen, sino / Gamaliel Velazco
El 17 de octubre de 1953 marcó el inicio de una nueva era para las mujeres mexicanas en la toma de decisiones.
Gamaliel Velazco
/ 2024-10-17
70 AÑOS DEL VOTO FEMENINO: UN HITO EN LA IGUALDAD POLÍTICA
El 17 de octubre de 1953 marcó el inicio de una nueva era para las mujeres mexicanas en la toma de decisiones.
El 17 de octubre de 1953, México vivió una transformación profunda en su panorama democrático: las mujeres obtuvieron finalmente el merecido reconocimiento pleno de sus derechos políticos. Este hito no solo representó una victoria para la igualdad de género, sino también un avance clave en la evolución institucional del país, donde la participación histórica de las mujeres en movimientos como la Independencia y la Revolución fue, al fin, reconocida en igualdad de condiciones.
A pesar de que las mujeres siempre estuvieron presentes en la lucha por la justicia y las reformas en México, sus voces habían sido sistemáticamente excluidas del proceso político. Eso comenzó a cambiar en los albores del siglo XX, cuando sus demandas de igualdad, educación y ciudadanía tomaron fuerza. Fue el ardor de la Revolución Mexicana lo que creó el ambiente propicio para que estas exigencias emergieran, con el Primer Congreso Feminista de Yucatán en 1916 como punto de partida.
En aquel histórico encuentro, las mujeres reclamaron ser compañeras en la creación de una sociedad mexicana progresista y democrática. Sin embargo, el sistema político se resistió. Yucatán se convirtió en el primer estado en conceder el derecho al voto a las mujeres en 1923, y figuras como Elvia Carrillo Puerto y Beatriz Peniche de Ponce fueron elegidas para ocupar cargos públicos. Pero la breve victoria se desvaneció rápidamente, pues estas mujeres fueron obligadas a renunciar a sus puestos.
El ímpetu por lograr el sufragio no desapareció. En 1937, el presidente Lázaro Cárdenas propuso una reforma que otorgaba a las mujeres plenitud de derechos políticos, aprobada por el Congreso y varias legislaturas estatales. No obstante, dicha reforma nunca fue promulgada ni publicada oficialmente, dejando en el limbo jurídico la ciudadanía plena para las mexicanas.
Fue hasta 1947, bajo la presidencia de Miguel Alemán, que se permitió a las mujeres votar en elecciones municipales. Sin embargo, la igualdad completa seguía siendo esquiva hasta que Adolfo Ruíz Cortines asumió la presidencia en 1952. Cumpliendo su promesa de campaña, envió una reforma constitucional que otorgaba el sufragio universal a las mujeres. Finalmente, el decreto fue publicado en el Diario Oficial el 17 de octubre de 1953, consagrando su derecho a votar y ser electas.
Este logro histórico fue monumental. Por primera vez en la historia del país, las mujeres pudieron participar plenamente en la construcción del futuro político de México. Pero, como demuestra la historia, este reconocimiento fue solo el inicio de una lucha más amplia. Las mujeres han continuado abriendo camino, exigiendo su derecho a decidir en los ámbitos político, social, económico y cultural.
En el siglo XXI, la lucha alcanzó otro hito importante cuando, gracias a una reforma promovida por el presidente Enrique Peña Nieto, se incluyó la paridad de género en la Constitución mexicana. Hoy, los partidos políticos están obligados a garantizar la equidad entre hombres y mujeres en candidaturas a legisladores federales y locales. Esta victoria, consagrada en el Artículo 41, es el resultado de décadas de esfuerzo, pero también marca el comienzo de un nuevo ciclo para seguir construyendo un país más equitativo e inclusivo.
Setenta años después, celebramos este legado de lucha y resistencia. La igualdad de género en México sigue siendo una meta en constante evolución, y aunque se ha avanzado, queda mucho por hacer para asegurar que las mujeres no solo participen, sino que lideren en la construcción de un México más justo para todos. Es especialmente importante recordar este hito en el contexto actual, con la histórica elección de Claudia Sheinbaum como la primera mujer presidenta de México, un logro que resalta los frutos de décadas de esfuerzo y subraya el papel crucial de las mujeres en la toma de decisiones nacionales.