Revista el Tlacuilo
OPINIÓN | Revista el Tlacuilo / 2024-10-15
Xalapa Ver. 14 de octubre, 2024 (Redacción).- A inicios del 2018; la compañera periodista Verónica Huerta registraba _con la indignación que ameritaba_ la sexta mujer asesinada en El Santuario de las Garzas, un área ecológica que consiste en ocho hectáreas de terreno en Xalapa Veracruz. Se trataba de Ruth Magaly Hernández Marín, una joven de 19 años de edad, asesinada en noviembre del año anterior.
Antes, redactaba Huerta, había sido asesinada (2011) la estudiante Gabriela Alene Benítez de 17 años; en el 2007 la estudiante de 13 años Laura Jennifer García Ávila; en el 2004 Manuela Asencio de la Cruz; en el 2001 también fue privada de la vida una mujer de 55 años; y en el 2001 la vendedora de golosinas Reyna García Alarcón; todas ellas agredidas sexualmente y torturadas; tras cada hecho violento _acusaban los vecinos y registraba la reportera _ la policía aparecía durante algunos días y las autoridades prometían infraestructura para su seguridad; misma que nunca llegaba.
Al Santuario de las Garzas lo rodean cinco colonias populares; Lomas del Seminario, Lomas de San Roque, Pocitos, Veracruz y la Unidad habitacional Foviiste; sus habitantes durante años recibieron promesas que no les quitaban el miedo ni la inseguridad de la zona.
La policía de aquella época presentó a presuntos responsables de algunos de los asesinatos, pero al seguir ocurriendo las muertes, se sospecha que solamente se trató de “chivos expiatorios.”
El recuento sirve para valorar lo que sucede en esta zona actualmente, que ha sido dotada de infraestructura deportiva, se rescató el humedal de San Roque, se pavimentaron calles de las cinco colonias aledañas y se instalaron cámaras de vigilancia; pero más allá de esto que ha sido coyuntural para devolver la paz a los vecinos; se implementó vigilancia permanente a través de un módulo de vigilancia y de rondines permanente de la policía montada.
Al entrevistar a los vecinos con respecto a la presencia de la policía montada nos comentaron: “están aquí todos los días, antes mandaban rondines solamente una vez cada semana o cada quince días”. Esas palabras tan breves, nos ilustran la negligencia con que fue tratada durante más de 20 años la seguridad del lugar, que no solamente es una zona recreativa, sino que es un paso cotidiano de los vecinos para realizar sus actividades diarias; paso que les costó la vida a mujeres durante más de una década.
El Gobierno estatal actual les cumplió con las acciones de infraestructura y vigilancia antes mencionadas, que les han traído tranquilidad a los habitantes de esta zona, marcada por la tragedia.
Sin embargo, les quedaron a deber justicia las Procuradurías de Emeterio López, Salvador Mikel (+), Reynaldo Escobar y Amadeo Flores; además de la Fiscalía de Jorge Winckler; quienes nunca realizaron ninguna investigación científica para dar con el asesino real, que mató, se sació y siguió libre.
En caso de que las investigaciones sigan abiertas, sumamos a Verónica Hernández como parte de esa deuda de justicia histórica, Quizás si las victimas hubieran sido de origen colombiano, sí le habrían interesado a la Fiscala.