LOS DELEGADOS FEDERALES, UN CABO SUELTO A CORREGIR
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OPINIÓN | Revista el Tlacuilo / 2024-10-11

(Redacción).- Mientras que para que para cualquier cargo de representación popular o administrativo público se exigen al menos cinco años de residencia en la entidad, existe una laguna en el caso de las delegaciones federales; por lo que a Veracruz _suponemos que también a otras entidades_ han llegado personajes a cargos claves con total desarraigo por la región; botón de muestra es el actual Delegado de SICT, quien es un verdadero turista a costillas del erario público. Su negligencia la sufrimos los veracruzanos en las carreteras; donde pagamos el impuesto a su incompetencia con vehículos dañados y accidentes a causa de los baches.

Si mal no recordamos, esa política de selección de los delegados dio inicio en el sexenio de Felipe Calderón, continúo con Peña Nieto y en el pasado sexenio no se corrigió; se dijo en su momento que era para que los delegados no utilizaran esos cargos para hacer política personal, pero no se calculó que derivaría en desapego del funcionario por la gente a la que debe servir.

Otra característica de esta política es que los delegados se escudan en que todo se determina desde el altiplano para no contratar proveedores locales ni resolver diversos asuntos; así que ellos son decorativos; esto sucede cuando se trata de responderle a la gente, porque en lo que se refiere a sus asuntos personales son autónomos y suficientes; sobre todo tratándose del presupuesto.

Urge cambiar esta política, es necesario que los delegados sean Veracruzanos o con el mínimo cinco años de arraigo en nuestra tierra; además se necesita que dependan menos en sus decisiones del Centro; que tengan mayor autonomía de decisión, sobre todo en el caso del Superdelegado que los coordine, que en este caso será Juan Javier Gómez Cazarín; quién esperemos que tenga más mano dura que Manuel Huerta, a quien sus supuestos subalternos se la “pasaron de humo”.

Las Delegaciones federales son muchísimas, pero muchas de ellas adolecen de ineficacia por culpa de quienes las presiden; ojalá ahora sí se cambie la política de elección de los delegados pues se trata de un cabo suelto que puede ser corregido.