LILLY TÉLLEZ Y “EL BELLACO” NOROÑA INUNDAN LAS REDES CON MEMES
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“¿Cómo rechinguaguas se llama María del Carmen Téllez?” ¡Descúbralo!

Revista el Tlacuilo
/ 2024-09-16

(Redacción).- La broma es simplona, pero se agradece en medio de la crispación en las Cámaras por la discusión de la reforma judicial, que ha tensado la relación entre la bancada de izquierda y la de derecha.

En medio de la discusión la Senadora Lilly Téllez, quien se caracteriza por sus exposiciones histriónicas y apasionadas, le reclamó al ahora educado presidente de la Junta de Coordinación Política Gerardo Fernández Noroña, por no llamarle por su nombre.

Noroña llamó a “María del Carmen Téllez” al estrado; al tomar la tribuna y ante una gritadera en la Cámara, cuestionó la Senadora: “¿Cómo se llama el bellaco que preside esta mesa?”; Noroña queriendo calmar a los efusivos senadores pidió “un momento Senadora Téllez, un momento Senadora Téllez! Lo que molestó más a Lilly Téllez y le exigió: “¡Diga mi nombre bien, diga mi nombre correctamente bellaco ‘Fernández Llorona’; diga mi nombre correeectamente bellaco!”

Noroña entonces se refirió a ella como Lilly María del Carmen Téllez, lo que tampoco la dejó satisfecha a la panista y lo acusó de “no saber leer”; mientras Noroña preguntaba a una Senadora cercana “¿Cómo rechinguaguas se llama?”

Ya para cerrar la polémica del nombre, en la ficha técnica del Senado la legisladora aparece solamente como “Lilly Téllez”.

La anécdota fue tomada con humorismo por la gente, que lo percibió como algo muy íntimo, por lo que empezaron a especular de un enamoramiento y a inundar las redes con memes; total, que escaló a tanto que ya hasta su Corrido tienen:

“Estoy enamorada de un bellaco, porque no dice mi nombre correctamente, hasta las 2 de la mañana nomás no pude dormir sin saber nada de ti. Yo no quiero votar por la reforma; a mí sólo me importa tu amor apache (…) pero no me pelas mi barbón hermoso…” Dice parte de la letra.

Por cierto, el corrido está dedicado a “los bellacos que no saben matemáticas”.

El humor nunca viene mal, y menos en los momentos álgidos; aunque quizás la Senadora no lo vea tan chistoso como la mayoría de la gente.