30 MIL PESOS PAGARON POR LA VIDA DE NORIKO DALLANA
REDACCIÓN : / Revista el Tlacuilo
Omisiones graves de las directoras de la Universidad de Sotavento y del regional del IMSS.
Revista el Tlacuilo
REDACCIÓN / 2024-07-28
(Redacción).- El presunto feminicida de la pasante de enfermería Noriko Dallana, no se escondió muy lejos, Luis Alfredo “N”, alias el “Guacho”, fue detenido en Cosoleacaque, a escasos 30 kilómetros de distancia y media hora de camino de Coatzacoalcos.
Fueron elementos ministeriales de Veracruz quienes lograron la aprehensión del sujeto, quien presuntamente ejecutó a la joven mujer “por encargo”; recibió 30 mil pesos a cambio de acabar con la vida de la enfermera, esto al parecer fue pagado por el actor intelectual quién ya está plenamente identificado; todo apunta a que se trata del exnovio de la víctima, Gregorio “N”, del que había recibido acoso e incluso amenazas de muerte, el enfermero es señalado por familiares y amigos de la víctima como presunto autor intelectual del feminicidio. Cabe apuntar que ya existe orden de aprehensión en su contra ¡Ojalá pronto lo capturen!
Detrás de esta historia queda una madre y una familia con un dolor profundo, que espera justicia, misma que no le devolverá la vida de su familiar, pero que al menos les traerá un poco de paz.
No solamente son responsables de los hechos quién pagó y el sicario que jaló el gatillo; también lo son las autoridades de la Universidad de Sotavento, que fueron advertidas del acoso a la joven, pero la directora del plantel no tomó las medidas necesarias porque “es muy amiga” del presunto autor intelectual, así lo denuncio el hermano de la víctima.
También lo es la directora del hospital regional número 36 del IMSS, en Coatzacoalcos, que también fue avisada puntualmente del acoso que sufría quien perdiera la vida a balazos, pero la directora decantó su favoritismo al ahora prófugo, por tratarse de quien fuera su alumno en la misma Universidad y porque los familiares del sujeto son trabajadores del IMSS, en las clínicas de Gaviotas, de Minatitlán y en el propio hospital regional.
Ojalá que ambas directoras no salgan ilesas y paguen las consecuencias de su omisión, omisión que resultó ser criminal y que cortó la vida de quien no quisieron proteger.