LLAMADA DE AUXILIO DE SUS TRABAJADORES A DANIELA GRIEGO: “NI AGUA NOS DAN”
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-08-14

Redacción, Revista El Tlacuilo. - Triste, por decir lo menos, es la escena que encontramos en los Lagos de Las Ánimas, donde el Ayuntamiento de Xalapa intenta contener la invasión de lirio acuático con una cuadrilla de apenas cinco trabajadores, dos lanchas, cuerdas, ganchos, rastrillos y un camión de volteo.

Sí, leyó usted bien: en pleno 2026, la estrategia consiste prácticamente en sacar el lirio a brazo limpio, jalarlo con cuerdas, arrimarlo con ganchos, levantarlo con rastrillos y echarlo al volteo. Una técnica que bien podría aparecer en un grabado medieval, pero que sigue vigente en la administración municipal xalapeña.

Al observar las labores preguntamos a los trabajadores:

—¿Ya están reparando los lagos o solamente es limpieza?

La respuesta fue inmediata y prácticamente al unísono:

—No, pura limpieza. Dicen que no hay dinero para repararlos.

Pero otro de los trabajadores soltó una frase todavía más reveladora:

—Si ni agua nos dan, tan siquiera. Nos mandan así y tenemos que ver cómo regresarnos porque el camión se va lleno. Hay que pagar el pasaje de nuestra bolsa.

Y ahí prácticamente terminó la conversación. No hacía falta preguntar mucho más.

Porque unas cuantas palabras bastaron para retratar las condiciones en las que estos empleados municipales aseguran estar trabajando: sin agua para beber, sin transporte de regreso para checar tarjeta y con la instrucción de enfrentarse a toneladas de lirio acuático con herramientas rudimentarias.

La escena habla también de una preocupante desconexión entre quienes toman decisiones desde un escritorio y quienes tienen que ejecutarlas bajo el sol y la lluvia. Y, si lo relatado por los trabajadores corresponde a las condiciones bajo las cuales fueron enviados, poco queda del llamado “humanismo” que es el eje de la política de la Cuarta Transformación.

No creemos que la alcaldesa esté enterada de que trabajadores de su administración salen a realizar su labor bajo estas condiciones. Porque, si lo sabe, entonces la explicación sería mucho más difícil.

Lo que nosotros vimos fueron trabajadores molestos, ofendidos y, hasta cierto punto, humillados; prácticamente dejados a la deriva bajo la máxima de: “arréglenselas como puedan”.

En pocas palabras: enviados a la guerra sin fusil, a limpiar los lagos sin presupuesto, sin agua y hasta sin dinero para el camión de regreso.

Por razones obvias no acompañamos esta nota con fotografías de los trabajadores. Y es una lástima, porque sus rostros, mientras contaban las condiciones en las que realizan su trabajo, decían bastante más que todo lo que aquí hemos escrito.