EMILIANO ZAPATA: “EL CHINO”, HERENCIA MALDITA DE ERICK RUÍZ
ADMIN: Imagen ilustrativa / Revista el Tlacuilo

Revista el Tlacuilo
OPINIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-08-06

Redacción.- Si usted escucha el nombre de Erick Ruíz Hernández y no le dice gran cosa, es comprensible. Se trata del grisáceo exalcalde de Emiliano Zapata, un personaje cuyo mayor mérito político pareció ser relacionarse, de chiripazo, con los afectos fraternos adecuados. Su administración pasó prácticamente de noche: distante de la población, sin brillo y dejando pocos motivos para la nostalgia.

A su salida —ignoramos por qué razón— la nueva administración decidió conservar a quien fuera su “descoordinador” de Comunicación Social, Osvaldo Jarvio, mejor conocido como “El Chino”, aunque ahora colocado en Turismo y asuntos sin importancia. El problema es que al personaje le queda chico el océano para echarse un buche y, desde su nueva trinchera, le ha dado por meter mano en funciones que corresponden a Comunicación Social, actualmente encabezada por Ciro Fabián Meléndez, quien, a diferencia de “El Chino”, mantiene un perfil serio y se fleta en el trabajo de campo.

La muestra más reciente fue la difusión de la Feria de la Garnacha de Rinconada, donde “El Chino” volvió a meter las manos y los resultados fueron, por decirlo amablemente, bastante pobres. Un evento con tradición, identidad y potencial para convocar visitantes terminó con una promoción muy por debajo de lo que merecía. Si alguien busca responsables de la escasa difusión, quizá convendría mirar hacia ese personaje que la administración anterior dejó de herencia maldita.

Pero existe una diferencia fundamental: Daniel Baizabal no es Erick Ruíz. Si al anterior alcalde parecía darle lo mismo comunicar o no lo que ocurría en Emiliano Zapata, Baizabal necesita exactamente lo contrario. Llegó con la intención de hacer avanzar al municipio, es un político de oficio y, a diferencia de su antecesor, tiene aspiraciones y futuro político que cuidar.

La torpeza en la difusión puede explicarse de dos maneras: simple incapacidad o, en el peor escenario, una actuación que termina perjudicando políticamente al nuevo alcalde. Afirmar que existe un boicot requeriría pruebas; pero cuando los resultados favorecen más al pasado que al presente, la sospecha inevitablemente aparece.

Daniel Baizabal debería revisar muy bien quién suma y quién estorba dentro de su administración. Porque cargar con funcionarios heredados puede salir más caro que despedirlos. Como dice aquella vieja máxima: “los que ya bailaron, que se sienten”.

Y a “El Chino” quizá habría que mandarlo mucho a… volver a participar en MasterChef. Porque, por lo visto, la artisteada y los brinquitos se le da bastante mejor que la comunicada.