LA PREPARACIÓN ACADÉMICA DE LOS 9 SECRETARIOS RECIENTES DE LA SEV
OPINIÓN | Revista el Tlacuilo: / Revista el Tlacuilo
Revista el Tlacuilo
OPINIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-07-28
Redacción. - La Secretaría de Educación de Veracruz no es cualquier dependencia. Es una de las más grandes del país, maneja uno de los presupuestos más robustos del estado y, alrededor de ella, gravitan intereses políticos, sindicales y de grupo que con frecuencia hacen más ruido que el trabajo diario en las aulas y las oficinas. Por eso, cada relevo en su titularidad sacude el avispero y desata una lluvia de análisis, filias y fobias.
Ayer se confirmó que la doctora Claudia Tello Espinosa regresará al Senado de la República y que su suplente, Raquel Bonilla Herrera, asumirá la conducción de la Secretaría de Educación de Veracruz.
Lo verdaderamente curioso es el comportamiento de los opinólogos profesionales. Paradójicamente, son los mismos que durante meses no dejaron de tundir a Claudia Tello, de cuestionarla un día sí y otro también, quienes ahora descubren sus virtudes que le regatearon cuando ocupaba el cargo. Al mismo tiempo, sin que Raquel Bonilla haya firmado un solo documento o tomado una sola decisión, ya le encontraron todos los defectos posibles. En política la memoria suele durar menos que un suspiro.
Es un hecho que Claudia Tello deja avances importantes. Su gestión se caracterizó por salir de la oficina, recorrer planteles y meter mano en viejos vicios enquistados dentro del sistema educativo: controles más estrictos para frenar aviadores, poner lupa para evitar la venta de plazas y comenzar a desmontar prácticas que durante años fueron vistas como "usos y costumbres". Ese trabajo ahí queda. Pero la historia de quien llega apenas comienza y dictar sentencia antes del primer capítulo resulta, por decir lo menos, ocioso.
Uno de los argumentos más repetidos para descalificar a Raquel Bonilla es que es abogada y no cuenta con una carrera profesional en Educación. El señalamiento sonaría sólido... si la historia de la propia Secretaría no dijera exactamente lo contrario. Basta revisar quiénes han ocupado el cargo desde el gobierno de Fidel Herrera para entender que tener formación académica en el ámbito educativo ha sido la excepción y no la regla.
Mientras Claudia Tello cuenta con un Doctorado en Educación Relacional y Bioaprendizaje y Zenyazen Roberto Escobar García es Maestro en Ciencias de la Educación, hacia atrás el panorama cambia. Xóchitl Adela Osorio Martínez sí era Profesora de Educación Primaria, pero antes estuvieron Flavino Ríos Alvarado, doctor en Derecho, y Adolfo Mota Hernández, licenciado en Economía y en Derecho. En el bienio yunista llegó Enrique Pérez Rodríguez, contador público. Curiosamente, en aquel entonces pocos levantaban la voz por el perfil académico; quizá porque a más de uno le daba pavor criticar al viejo Yunes.
Y si seguimos retrocediendo, con Fidel Herrera fueron secretarios Víctor Arredondo Álvarez, doctor en Ciencias, y Alejandro Romero Gudiño, licenciado en Derecho.
Así que el debate no debería centrarse en el título universitario de quien llega, sino en los resultados que entregue. Porque si el requisito indispensable hubiera sido estudiar Educación, entonces habría que explicar por qué durante tantos años nadie puso el grito en el cielo. O, dicho de otra forma, ¿para qué tanto brinco, si el suelo ha estado parejo? desde hace décadas.