LOS "ACORDEONES" CON IA CIMBRAN A LA UNAM
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La inteligencia artificial llegó para quedarse
Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-07-25
Redacción. - Durante décadas el examen de admisión de la UNAM fue visto como una especie de rito iniciático. Miles de jóvenes llegaban armados con lápiz, goma, desveladas y litros de café para enfrentarse a un monstruo de opción múltiple que no distinguía apellidos, influencias ni discursos políticos. El enemigo era el mismo para todos: el examen.
Hoy el monstruo cambió de bando y los nerviosos son los catedráticos y directivos de la UNAM; pues se enfrentaron de lleno y de manera contundente contra las nuevas tecnologías y es evidente que no estaban preparados: la suspensión provisional de las inscripciones para los alumnos de nuevo ingreso no es solamente un problema administrativo. Es una señal de alarma que rebasa los muros de Ciudad Universitaria. Si las sospechas de irregularidades terminan confirmándose, la máxima casa de estudios no estaría enfrentando un fraude tradicional, sino el primer gran terremoto provocado por la inteligencia artificial en los procesos masivos de selección académica.
Durante años México conoció los famosos "acordeones": papelitos doblados con fórmulas, fechas o respuestas escondidos en la manga, la calculadora o hasta en el calcetín. Eran artesanías del ingenio estudiantil. Ahora los acordeones caben en un algoritmo que responde en segundos y, si nadie lo detecta, ni siquiera deja el papel como evidencia.
La inteligencia artificial llegó para quedarse. Lo saben las empresas, los gobiernos, los periodistas, los médicos y los abogados. Lo que apenas estamos descubriendo es que también puede poner contra las cuerdas al sistema educativo si éste continúa evaluando con reglas pensadas para un mundo que dejó de existir hace apenas un par de años.
La UNAM hizo lo correcto al detener el proceso antes de validar definitivamente los resultados. Más vale soportar la molestia de miles de aspirantes durante algunos días que condenar a toda una generación a cargar con la sospecha de haber ingresado mediante un procedimiento contaminado. La credibilidad de una institución centenaria vale mucho más que un calendario escolar.
Pero tampoco conviene engañarnos. Este problema no es exclusivo de la UNAM.
Todas las universidades públicas y privadas del país deberían estar observando este episodio con enorme atención. Porque si el examen puede resolverse desde una pantalla con ayuda de herramientas inteligentes, quizá el problema ya no sea solamente vigilar a los aspirantes, sino replantear completamente la manera de evaluar el conocimiento.
Paradójicamente, la inteligencia artificial también podría convertirse en la mejor aliada para detectar a quienes intenten hacer trampa. La misma tecnología que puede ayudar a copiar puede aprender a descubrir patrones imposibles para el ojo humano. La carrera apenas comienza.
Los acordeones evolucionaron. Dejaron de ser un pedazo de papel escondido bajo la manga. Hoy pueden vivir en una nube, en un algoritmo o en una conversación invisible con una máquina.
Y mientras las universidades siguen diseñando exámenes para de siglos pasados y sin supervisión de las autoridades educativas, la tecnología ya empezó a presentar el examen del siglo XXI... y llegó sin pedir permiso.