LA JOVEN DE AMAJAC: EL ROSTRO VERACRUZANO QUE LE RECORDÓ AL MUNDO EL PODER DE LAS MUJERES
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Primera gobernante en tierras veracruzanas y quizás nacionales
Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-07-08
Redacción. - En una época en la que la historia suele escribirse desde el presente, Veracruz le regaló al mundo una lección que llevaba siglos enterrada. Bajo la tierra de Hidalgo Amajac, en la Huasteca veracruzana, emergió una escultura que no sólo cambió la arqueología mexicana, sino que devolvió a las mujeres indígenas el lugar que siempre ocuparon en la historia, pero que se les había arrebatado a través de los siglos: el del liderazgo.
La llamada Joven de Amajac no representa a una princesa, tampoco una figura decorativa. Las investigaciones apuntan a que se trata de una gobernante huasteca, una mujer investida de autoridad política y social hace más de quinientos años, cuando Europa apenas transitaba del Medioevo al Renacimiento. Su presencia confirma que, en estas tierras veracruzanas, el poder también podía tener rostro de mujer.
El hallazgo trascendió rápidamente las fronteras del estado y del país. La escultura fue reconocida como uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de las últimas décadas y una réplica suya ocupa hoy un espacio emblemático de la capital del país, proyectando al mundo una imagen distinta de México: la de una nación que reconoce la grandeza de sus pueblos originarios y la relevancia histórica de sus mujeres.
Pero el verdadero valor de Amajac no está únicamente en la piedra tallada. Está en el mensaje que atraviesa los siglos. Mientras muchas culturas antiguas reservaron los grandes símbolos del poder para figuras masculinas, la Huasteca veracruzana dejó testimonio de una sociedad capaz de reconocer el liderazgo femenino. No como una excepción, sino como parte de su organización política y cultural.
Para Veracruz, La Joven de Amajac representa mucho más que un orgullo arqueológico. Es un recordatorio de que esta tierra ha sido cuna de civilizaciones capaces de influir en la historia de México desde tiempos ancestrales. Su mirada, inmóvil durante siglos bajo la tierra, hoy observa al país entero como un símbolo de identidad, dignidad y memoria.
Porque antes de que llegara el tiempo de mujeres de la época actual, en el norte de Veracruz ya había una mujer ejerciendo autoridad. Y esa historia, que permaneció oculta durante más de cinco siglos, hoy inspira a nuevas generaciones y coloca a Veracruz en el centro de una conversación mundial sobre el papel de las mujeres en la construcción de las grandes civilizaciones.
Amajac es un nombre poderoso, que habla del liderazgo de la mujer, pero también del respeto masculino, del igual a igual, se trata de un referente de lo que somos las y los veracruzanos, adelantados siempre a los tiempos.