México derriba un muro de 40 años; el Azteca vuelve a creer
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-06-30
Ciudad de México Redacción. — Hubo que esperar cuatro décadas para volver a sentirlo. Cuarenta años de frustraciones, de octavos ruines, del “ya merito”, de generaciones que acariciaron la hazaña y terminaron con el mismo desenlace. Pero esta noche, en el estadio que guarda las páginas más gloriosas del futbol mexicano, la historia finalmente cambió.
México derrotó 2-0 a Ecuador y consiguió su primera victoria en una fase de eliminación directa de una Copa del Mundo desde México 1986. Un resultado que rompe una de las barreras más pesadas que cargaba la Selección Nacional y que devuelve al país la ilusión de competir entre la élite mundial.
La última vez que el Tricolor había celebrado un triunfo de este calibre fue el 15 de junio de 1986, cuando el equipo dirigido por Bora Milutinovi? venció 2-0 a Bulgaria con el inolvidable gol de media tijera de Manuel Negrete, considerado años después por la FIFA como el mejor gol en la historia de los Mundiales. Aquella generación alcanzó los cuartos de final y cayó únicamente en penales frente a Alemania Federal.
Después vino una larga travesía. Desde Estados Unidos 1994 hasta Catar 2022, México acumuló siete eliminaciones consecutivas en la primera ronda de eliminación directa. Bulgaria, Alemania, Estados Unidos, Argentina en dos ocasiones, Países Bajos y Brasil fueron los verdugos de distintas generaciones que nunca lograron romper el llamado “quinto partido”.
Esta vez fue distinto.
El equipo de Javier Aguirre salió decidido desde el primer minuto. Julián Quiñones abrió el marcador y Raúl Jiménez amplió la ventaja antes del descanso. Después llegó la madurez para controlar el partido, defender con autoridad y mantener intacta una estadística que ilusiona: cuatro victorias consecutivas y ningún gol recibido en el torneo.
El simbolismo no pudo ser mayor. Aguirre, quien hace 40 años formó parte de aquella selección de 1986 como jugador, ahora dirige al equipo que vuelve a escribir una página histórica desde el banquillo. El escenario también fue el mismo: el Coloso de Santa Úrsula, convertido nuevamente en el epicentro de una noche destinada a permanecer en la memoria del futbol mexicano.
México aún no ha conquistado nada definitivo. Los desafíos apenas comienzan y el camino hacia las instancias finales sigue siendo complejo. Pero esta victoria tiene un significado que trasciende el marcador: terminó con una espera de 40 años y derribó un muro que parecía inquebrantable.
Por primera vez desde 1986, la Selección Mexicana volvió a ganar cuando perder significaba quedar fuera. Y esa, por sí sola, ya es una página inquebrantable en la historia del futbol nacional