IDENTIFICAN AL TIRADOR DE TEOTIHUACÁN, JOVEN DE 27 AÑOS CON IDEAS RADICALES
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-04-20

Redacción.- Julio César Jasso Ramírez, de 27 años de edad, mexicano y habitante de la alcaldía Gustavo A. Madero, fue identificado como el único agresor en el ataque armado registrado este lunes en la zona arqueológica de Teotihuacán, en el área de la Pirámide de la Luna. El saldo reportado hasta el momento es de dos personas fallecidas, entre ellas el propio agresor, así como 13 personas lesionadas. La identidad del atacante y el balance preliminar de víctimas fueron dados a conocer por autoridades y reportes de prensa.

Entre las pertenencias aseguradas al sujeto se encontraron un arma de fuego, municiones y un arma blanca. De acuerdo con reportes periodísticos, también fueron hallados objetos e imágenes que apuntarían a una posible fascinación por contenidos violentos y discursos extremistas; sin embargo, ese componente aún forma parte de las líneas de investigación y no ha sido presentado en su totalidad como una conclusión ministerial definitiva.

El responsable del tiroteo ya fue identificado como Julio César Jasso Ramírez, originario de la Ciudad de México y, según diversas versiones, residente de la zona de Ticomán, en Gustavo A. Madero. Sobre su actividad en redes sociales, distintos reportes señalan que compartía publicaciones, imágenes y referencias vinculadas con tiradores de ataques masivos y narrativas de corte extremista. Ese material, no obstante, sigue siendo parte de lo difundido por medios y de lo que indagan las autoridades.

Según reportes de prensa, el día del ataque portaba una playera con la frase “Disconnect and Self-Destruct”, expresión que ha sido relacionada en comunidades digitales con referencias a Columbine. También trascendió que entre las evidencias habría imágenes del sujeto haciendo saludo nazi y montajes generados con inteligencia artificial en los que aparecía junto a Eric Harris y Dylan Klebold, responsables de la masacre de Columbine en 1999. Esos elementos han sido difundidos en medios, pero todavía deben considerarse como información en proceso de confirmación oficial integral.

De igual manera, algunas versiones apuntan a una posible conexión del agresor con espacios digitales identificados como TCC, siglas de The True Crime Community, donde se discuten crímenes reales y, en sus sectores más extremos, se glorifica a perpetradores de ataques masivos. Hasta ahora, esa posible relación no ha sido cerrada oficialmente por la investigación, pero sí aparece ya como una de las vetas que más llaman la atención en torno al caso.

Lo ocurrido en Teotihuacán no solo abrió una investigación sobre el ataque mismo, sino también sobre el entorno digital, simbólico y personal del agresor. Si se confirman estas referencias, el caso volvería a poner sobre la mesa la manera en que ciertos discursos, comunidades y contenidos violentos circulan abiertamente en internet mucho antes de traducirse en hechos trágicos.