UNA NOCHE QUE SERÁ RECORDADA: BAD BUNNY LLEVA LA FIESTA LATINA AL SUPER BOWL 2026
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-02-09
8 de febrero de 2026 | Redacción. - No solo fue un Super Bowl marcado por el dominio de los Seattle Seahawks sobre los New England Patriots, sino también por un espectáculo de medio tiempo que cambió la historia del evento. En el corazón del Levi’s Stadium, Bad Bunny convirtió una pausa deportiva en una celebración cultural de dimensiones continentales, mostrando el poder de la música latina frente a una audiencia global.
Desde el primer segundo, el espectáculo supo a Puerto Rico y a toda América Latina. Benito Antonio Martínez Ocasio —Bad Bunny— abrió con “Tití me Preguntó” en medio de un decorado que evocaba paisajes, tradiciones y escenas cotidianas de la isla y la diáspora latinoamericana: desde sembradíos hasta una casita rosa acompañada de sillas, cocos y ritmos que hicieron vibrar a las gradas y al televisor de millones de espectadores.
El show de 13 a 20 minutos se convirtió en un recorrido por la identidad latina: cantó en español, mezcló reguetón, trap y salsa, y sostuvo que la música y el baile pueden unir más allá de las palabras. Fue la primera vez que un artista latino actuó como cabeza de cartel casi completamente en español en el medio tiempo del Super Bowl, un símbolo de cómo el género ha trascendido barreras culturales y lingüísticas.
La sorpresa llegó en forma de estrella invitada: Lady Gaga apareció durante “Baile Inolvidable”, transformando parte del espectáculo en un cruce artístico donde la salsa y el pop convergieron con naturalidad sobre el escenario. Poco después, Ricky Martin sumó su energía interpretando Lo que le pasó a Hawaii junto a Bad Bunny, aportando dos generaciones de música latina a un mismo momento histórico.
Más allá de las voces, el show tuvo guiños poderosos: desde banderas de distintos países americanos hasta momentos de unión que trascendieron los límites de un estadio —incluso una boda simbólica celebrada en medio de la actuación, representando el amor y la comunidad.
El espectáculo no fue solo fiesta y baile. Fue un mensaje inclusivo y político en un evento de enorme visibilidad. En un momento donde las discusiones sobre inmigración y diversidad cultural están a flor de piel en Estados Unidos, Bad Bunny puso en alto la voz latina con símbolos, mensajes y una presencia que rompió con las expectativas tradicionales del halftime show.
Su enfoque —una mezcla de orgullo, ritmo, identidad y unidad— coronó un medio tiempo que muchos ya describen no solo como uno de los más memorables del Super Bowl, sino como uno que reafirmó el lugar de la música latina en la cultura pop global y subrayó su pujanza en escenarios deportivos y mediáticos masivos.