TEMPORADA DE ELEFANTES BLANCOS: COMPARECEN ANTE EL CONGRESO CEAPP, ORFIS Y CEDH
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Ninguno trae buenas cuentas

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OPINIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-01-20

Redacción Revista El Tlacuilo.- El Congreso de Veracruz abrió la temporada de comparecencias y llamó a rendir cuentas a varios de los organismos autónomos del estado, esos que en el papel son indispensables, pero en la práctica suelen convertirse en elefantes blancos. En la agenda ya se confirmó que la Fiscalía General del Estado comparecerá el miércoles 21 de enero por la mañana; ese mismo día, pero por la tarde, tocará el turno a la Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas. Para el jueves 22 están programadas las comparecencias del Orfis y de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

La mala noticia es que ninguno de estos organismos llega con resultados para presumir. El caso más visible y polémico es el de la Fiscalía General del Estado, donde se acumulan investigaciones sin resolver y expedientes empolvados. Tan grave es la situación que ni los asuntos “de casa” han sido aclarados del todo. El atentado contra el subprocurador de Medio Ambiente, Ernesto Cuevas, quedó a medias: se detuvo y procesó a dos autores materiales, se señaló a la exalcaldesa de Juchique como presunta autora intelectual, pero nunca fueron por ella. Para rematar, en ese mismo municipio acaba de ser asesinado el recién nombrado jefe de policía. El mensaje es claro: se puede hacer lo que sea porque no pasa nada.

Eso sí, hay que decirlo, la FGE carga con el beneficio de la duda por el reciente cambio de fiscal y porque Lisbeth Aurelia Jiménez ha empezado a mostrar algunos resultados inmediatos, aunque el rezago sigue siendo enorme, pero no es atribuible aún a ella.

La Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas atraviesa, por su parte, una etapa gris y preocupante. Alejada del gremio, señalada de omisión en el atentado contra un reportero de Poza Rica y convertida en un organismo que parece no incomodar a nadie. La gravedad del asunto llegó a tal punto que se les acusó públicamente de no saber ni redactar, y no fue cualquier voz: lo dijo una diputada integrante de la comisión legislativa correspondiente, que además dirige uno de los periódicos con mayor tradición en el estado.

Del Orfis poco hay que agregar. No cacha ni picha, pero sí deja batear. Más que un órgano de fiscalización, parece una herramienta de grilla y ajuste político de la titular. Ahí aplica a la perfección la vieja máxima: “para los amigos, justicia y gracia; para los enemigos, la ley a secas”. El cuidado del patrimonio de los veracruzanos queda, una vez más, en segundo plano.

Y de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, mejor ni abundar. Desde fuera se percibe como un espacio donde se perfeccionó la ciencia de la simulación, el silencio cómodo y las complicidades discretas. Mucha retórica, pocos resultados.

Ojalá que en estas comparecencias los diputados se pongan rudos y no se queden en la cortesía de trámite. Que a los titulares de estos elefantes blancos, grandes y muy tragones, al menos les dé vergüenza, aunque sea tantito, aunque no corrijan.