¿DE DÓNDE VIENE LA TRADICIÓN DE LA ROSCA DE REYES?
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Como la mayoría de las tradiciones religiosas, es producto del sincretismo

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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-01-06

Redacción. - La rosca de Reyes es una tradición con un recorrido histórico muy interesante que mezcla religión, simbolismo y costumbres populares.

La tradición de la rosca de Reyes tiene su origen en Europa y está directamente ligada a la celebración cristiana de la Epifanía, que se conmemora el 6 de enero. Esta fecha recuerda la visita de los Reyes Magos —Melchor, Gaspar y Baltasar— al niño Jesús, guiados por la estrella de Belén. Poe cierto el relato bíblico solamente los menciona como “magos”, no dice que fueran reyes, tampoco que fueran tres y mucho menos menciona sus nombres.

El origen más antiguo se remonta a la Antigua Roma, durante las fiestas de las Saturnales que eran una de las fiestas más importantes y populares de la Antigua Roma. Se celebraban en honor al dios Saturno. Durante la celebración se elaboraban panes redondos con higos, dátiles y miel, dentro de los cuales se escondía un haba. A quien le tocaba el haba se le consideraba afortunado por un día. Con la expansión del cristianismo, esta costumbre de la religión anterior fue adaptada al simbolismo religioso católico.

Ya en la Edad Media, especialmente en Francia y España, el pan evolucionó hasta convertirse en un pan dulce en forma circular, representando el amor eterno de Dios y la corona de los Reyes Magos. Las frutas cristalizadas simbolizan las joyas de esa corona, mientras que el niño oculto dentro de la rosca representa a Jesús escondido para protegerlo del rey Herodes.

La tradición llegó a México durante la época colonial y aquí se le sumó un significado propio: quien encuentra el niño Dios en su rebanada se compromete a organizar la tamaliza el 2 de febrero, Día de la Candelaria, cerrando así el ciclo festivo iniciado con la Navidad.

Más allá del aspecto religioso, la rosca de Reyes se convirtió en un ritual de convivencia familiar y comunitaria: partir la rosca es compartir mesa, risas, nervios y promesas… y aceptar con humor si te toca “el muñequito”.