COFERENCIA DE TRUMP: ENTRE LA GUERRA Y EL PETRÓLEO: EL DISCURSO QUE PRETENDE REESCRIBIR VENEZUELA
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E.U Gobernará Venezuela, asegura
Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-01-03
Redacción: La conferencia de prensa de Donald Trump no fue una rendición de cuentas: fue una proclama. Un relato épico construido para justificar una operación que, en sus propias palabras, se coloca al nivel del ataque que acabó con Qasem Soleimani y de acciones contra instalaciones nucleares iraníes. El mensaje es claro: Estados Unidos actúa, decide y no pide permiso.
Trump aseguró la captura de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, a quienes presentó como “alistados”, conscientes de que iban por ellos. Dijo que enfrentarán la justicia estadounidense por narcoterrorismo en Nueva York y que la evidencia “enorme” será presentada ante los tribunales. El énfasis no estuvo en el debido proceso, sino en la narrativa de victoria: felicitaciones a los militares, cero bajas, cero pérdidas de equipo. Operación limpia, discurso limpio.
El presidente fue más allá del operativo: justificó el uso de la fuerza con una aritmética moral —cada bote derribado en el Caribe, dijo, salva 25 mil vidas que se perderían por la droga— y acusó a Maduro de vaciar cárceles e instituciones de salud mental para enviar personas a Estados Unidos, además de señalarlo como jefe del Tren de Aragua. Señalamientos graves, lanzados al micrófono con la contundencia de una sentencia.
El anuncio más delicado no fue militar, sino político: “Vamos a gobernar Venezuela hasta que haya una transición”. Trump habló sin ambages de administración directa, de permanencia indefinida y de control para evitar que “alguien tome el poder sin priorizar a los venezolanos”. En el mismo aliento, prometió la entrada de compañías petroleras estadounidenses para invertir billones, reparar infraestructura y obtener ganancias. Guerra, transición y negocio, todo en una sola frase.
El petróleo ocupó un lugar central. Trump afirmó que Estados Unidos “reclama” lo que le fue quitado, que esa industria se levantó con talento y dinero estadounidenses y que se trata de la mayor confiscación de propiedad de su historia. El embargo naval al comercio petrolero venezolano, subrayó, continúa firme. Y advirtió que el primer ataque fue un éxito; quizá no haga falta un segundo, pero están listos para una ola mayor.
El cierre fue ideológico: el regreso a la Doctrina Monroe. Control del hemisferio occidental, sin duda posible. Advertencia a cualquiera que amenace a Estados Unidos. Y la frase final, contundente y polémica: “La gente venezolana ya ha sido liberada de Maduro. Ya son libres”.
Más que una conferencia, fue un manifiesto. Más que un parte de guerra, un proyecto de poder. El problema no es solo lo que Trump dijo, sino lo que normaliza: que la soberanía se anuncie desde un podio, que la transición se prometa con tanques y que la libertad se declare en pasado mientras el futuro queda, otra vez, en manos ajenas.