| YERI MUA TRAICIONÓ LA CONFIANZA DE QUIENES LA CONTRATARON |
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2026-02-16 |
| El concierto fue multitudinario. La llamada “Bratz veracruzana” llenó con sus seguidores y convirtió la noche en un espectáculo rentable. Hasta ahí, todo en orden. Lo que no estuvo en orden fue su ocurrencia en el escenario: encender un supuesto cigarro de marihuana y pedir a la Marina que la dejara fumarlo, frente a un público donde había niños y adolescentes. No fue irreverencia artística ni acto de rebeldía creativa; fue una irresponsabilidad mayúscula. Hasta parecería que alguien le pagó para promover el consumo, por lo que se olvidó que ya le habían pagado por un show normal, no para hacer una apología del crimen disfrazada de gracia. Detrás del consumo que banaliza hay violencia, crimen y vidas rotas. Promoverlo en un evento abierto a menores no es provocación: es traicionar la confianza, el contrato y el sentido común. |