MANUEL HUERTA, PEOR QUE SUEGRA METICHE

2026-01-30
En la cultura popular, pocas figuras resultan tan incómodas como la suegra que no puede evitar meter la cuchara en todo: opina, corrige, critica y, de paso, incomoda. Bajo esa lógica, Manuel Huerta parece haber encontrado su espíritu animal. Se mete en todo, opina de todo y critica todo, eso sí, desde la comodidad de una curul en el Senado, donde el mayor desgaste físico parece ser levantar el dedito.

Lo verdaderamente curioso del senador no es que critique —eso, al final, es deporte nacional— sino que sus dardos suelen ir dirigidos a sus propios correligionarios. Le molestan decisiones internas, le incomodan acuerdos y hasta le genera urticaria que alcaldes de otros partidos decidan sumarse a Morena. Todo le estorba, todo le chirría, todo merece comentario.

Entre pasillos políticos ya le empiezan a ver carácter de suegra metiche, de esas que no viven en la casa pero mandan como si fueran dueñas. Incluso le han puesto apodo: “el eclipse”, porque aparece de vez en cuando, oscurece el ambiente y luego vuelve a desaparecer, dejando más sombras que claridad.