DOÑA MÓNICA AMARGOSA
Xalapa. Ver: La diva del congreso / Revista Tlacuilo
La diva del Congreso

Revista Tlacuilo
Xalapa. Ver / 2020-02-05

¿Conoce usted a la diputada Mónica Robles? Pues los y las reporteras sí, porque tienen que lidiar cotidianamente con su mal carácter y con sus aires de grandeza cada vez que hay algún tema en que obligadamente tengan que preguntarle.

Entrevistando a doña Mónica es inevitable observar su cara de fastidio ante los trabajadores de los medios, a quienes de manera escueta les responde a veces; pues las más ocasiones prefiere ignorarlos o hacerse la que “la virgen le habla”.
Pues bien, si de por sí doña Mónica tiene mal carácter; ahora que no ha podido avanzar su tema de los “matrimonios igualitarios” anda de un humor de los mil demonios.

Suponemos que el hecho de que se legisle la unión entre personas del mismo sexo debe de ser muy importante para las tres o cuatro parejas de Coatzacoalcos que deseen contraer nupcias; eso inquieta mucho a la diputada y la tiene dedicada de tiempo completo organizando foros y cabildeando; ojala ya le aprueben su iniciativa, para que pueda organizar foros con otros temas, por ejemplo la violencia que azota su distrito y que la diputada ni ve ni oye.

¿UNIÓN O MATRIMONIO?
A final de cuentas todo indica que la ley de matrimonio igualitario está detenida aparentemente por un tema de sintaxis; pues afirman sus equivalentes que la diputada Mónica Robles está empecinada en que se le llame “matrimonio” y no “unión” entre personas del mismo sexo; entendemos que la variante de términos marca serias diferencias; el primero obligaría a homologar una serie de leyes, mientras que el segundo tiene su propio sistema legal ya establecido.

Sea como sea la polémica le cae como anillo al dedo a la diputada del distrito de Coatzacoalcos, pues con su actitud de Juana de Arco disimula lo deficiente de su desempeño y su falta de operatividad en los temas realmente conflictivos de Coatzacoalcos. Incluso los detractores de la diputada afirman que la ley solamente es un parapeto ideado por doña Mónica para transitar sin que su trabajo legislativo sea cuestionado y así perfilarse para su sueño dorado de ser candidata a la alcaldía.