REGISTRO CIVIL DEL ESTADO
Xalapa. Ver: REGISTRO CIVIL DE UN ESTADO GRANDIOSO / Revista Tlacuilo
Anécdota surrealista

Revista Tlacuilo
Xalapa. Ver / 2019-11-28

Dejen les cuento una anécdota: Por necesidad de un trámite me vi obligado a sacar una copia certificada de mi acta de nacimiento, por lo que acudí al Registro Civil estatal.

Si no les aburró les haré una crónica de ese viaje al pasado; pues parecería que el tiempo se detuvo ahí hace mínimo cuarenta años, debido a sus arcaicos sistemas de atención.

Después de atravesar una explanada, lo primero que uno observa es gente afuera de la oficina de atención; se encuentran ahí porque sencillamente no caben en el interior; bueno, sí cabrían pero un poco apretados.
Al pasar uno a la sala de atención con lo primero que se encuentra es con el desconcierto, nadie sabe dónde formarse o si existe algún módulo de información, es algo así como un homenaje a la Torre de Babel.

CURSOS INTENSIVOS DE LÓGICA
Después de unos minutos dentro de la sala de atención del Registro Civil del Estado, los asistentes descubrimos que hay un “modulo” de información sobre el que, a eso de la una de la tarde pega el sol a plomo.

Llamarle módulo es una “licencia poética”; pues se trata de un escritorio escolar con librero integrado, en donde con un mal humor justificado, una empleada brinda los informes, alternando esa labor con llevar documentos de un lado a otro.

El ambiente es semejante al de una sala de emergencias de un hospital, en el que todos consideran que su asunto es el más urgente, pero no hay nadie que les diga en donde van a ser atendidos.

Entre el barullo de repente sobresalió la voz de un “tramitólogo”: “¡Pero señorita! vengo desde Martínez de la Torre a recoger el documento y ahora me dice que tengo que volver a iniciarlo”, reclamaba; por respuesta, en un impase de lógica existencial, la empleada respondía: “¡Pues sí! Pero tiene que volver a hacerlo, no hay de otra”

CURSO DE DISCIPLINA
Amablemente, la chica del módulo de atención con carácter de general de división me informó que mi trámite era en el edificio contiguo: “Atrás del árbol hay una puerta, métase y suba las escaleras”; indicó ella.
Tras un patio de pasto crecido, un pasillo con letreros hechos a mano y áreas con apariencia de bodega de Central de Abastos llegué a las escaleras, que conducen a un cuarto grande, con un escritorio a un lado de una puerta que da acceso a los módulos de atención.

Ahí, un joven bastante amable revisó documentos y me indicó: “Yo creo que puede pasar usted directamente, pase al módulo del centro”, disciplinado que es uno obedecí, pero a la señorita del citado módulo no le agradó el atrevimiento de que alguien haya llegado de manera directa; así que me regañó y me mandó a esperar sentado como toda persona decente; lo único que atiné a protestar fue: “discúlpeme, es que el joven me dijo que…”
A los cinco minutos de espera (más o menos) la muchacha (de sus tiempos) gritó: “¡El que sigue!” ¿Y quién cree usted que seguía? ¡Pues yo! Porque no había nadie más esperando… la anécdota parecería un cortometraje surrealista.

PRUEBA SUPERADA
Terminado mi trámite en el área de SEDEA del Registro Civil del Estado, se me entregó un documento.
Pregunté a la señorita de atención que si era todo, a lo que ella asentó con la cabeza.
Había que regresar a la primera sala, así que bajé en friega, no me fueran a ganar el lugar.

De nuevo hubo que pedir orientación a la empleada multifuncional del módulo de información para saber a en donde podía solicitar la copia certificada de mi acta de nacimiento. “En la cuatro”; indicó de manera parca.

Tras unos minutos de hacer fila me atendió una señora amable, ella además también tiene la virtud de ser sincera y práctica, por lo que hizo una recomendación: “¡Mire! El documento que le dieron arriba tiene una clave escrita, con esa mejor váyase al Registro Civil del municipio, ahí se la dan en cuarenta minutos, acá se la tardaríamos varios días”.

Así las cosas en las oficinas del Registro Civil de la administración estatal, ahí la Secretaría de Gobierno tendrá muchas cosas que corregir.