EL D√ćA EN QUE CONOC√ć A GOYO CARDENAS
Xalapa. Ver: Goyo Cardenas ‚Äúel estrangulador de Tacuba‚ÄĚ / Revista Tlacuilo
VENENOTAS
Por El Tlacuilo

Revista Tlacuilo
Xalapa. Ver / 2019-11-04

EL FAMOSO MULTIASESINO
Llegamos a casa de Goyo C√°rdenas por casualidad, impulsados desde luego por el morbo natural que dan los escasos 17 a√Īos de edad.
Conversar con él, conocer su casa y a su familia era interesante, muy interesante.
Gregorio C√°rdenas Hern√°ndez era el famoso feminicida de la Ciudad de M√©xico que fue conocido antes de su captura como ‚Äúel estrangulador de Tacuba‚ÄĚ.
Cárdenas Gonzales cometió sus asesinatos entre agosto y septiembre de 1942, mató en su mayoría mujeres que se dedicaban a la prostitución estrangulándolas. Aunque también una de sus víctimas fue la estudiante Gabriela Avalos, hija de un reconocido abogado penalista, ella rechazó las intenciones amorosas del estudiante de medicina y debido a eso perdió la vida.

OTROS TIEMPOS
Del multiasesino Gregorio Cárdenas se comprobaron cuatro homicidios, lo que bastó para que pasara a la historia como uno de los asesinos seriales más famosos de México; desde luego que eran otros tiempos, en la actualidad desafortunadamente los ejecutores se despachan por docena y se quedan en el anonimato que ofrece la razón de que esos hechos sean parte de la cotidianidad violenta de nuestro país.

DATOS
Goyo C√°rdenas purg√≥ su condena durante treinta y cuatro a√Īos en el ‚ÄúPalacio negro de Lecumberr√≠‚ÄĚ y fue liberado en el a√Īo de 1976, unos a√Īos antes de que la legendaria prisi√≥n fuera cerrada y convertida en archivo de la Ciudad.
Ese mismo a√Īo el ex recluso dio un discurso en la C√°mara de Diputados en donde lo ovacionaron; para muchos fue m√°s importante dar paso a una alocuci√≥n pol√≠tica a modo, en donde Goyo C√°rdenas deslindaba al gobierno de la existencia de ‚Äúpresos pol√≠ticos‚ÄĚ y exculpaba al sistema calificando a esos reos como ‚Äúterroristas‚ÄĚ; la perorata estuvo por encima de la vida de varias menores de edad; as√≠ era y sigue siendo en ocasiones el desprecio oficial hacia la vida de las mujeres.

EN SU CASA
Entramos a la casa del personaje referido a inicios de los ochentas, Cárdenas preparaba un cómic que llegó a publicarse, en él narraba historias que conoció de los reos de Lecumberrí, si no mal recuerdo así fue el nombre de la historieta, en donde él mismo fue un personaje.
Gregorio Cárdenas vivía en la Colonia Revolución de la ciudad de México, Delegación Gustavo A. Madero; paradójicamente esa zona está ubicada a escasas cuadras del edificio de Lecumberrí; era una calle en la que la mayoría de los inmuebles eran vecindades, pero su casa era propia y amplia.
El personaje nacido en Veracruz, era de lo más cotidiano al momento de conocerlo, estaba casado con una mujer que ya tenía varios hijos adolescentes a los que se agregaron algunos sobrinos, daban la imagen de una familia que giraba alrededor de un hombre de apariencia bonachona y serena.
Quién no conociera la historia jamás podría haber descubierto en aquel hombre situado a la cabecera de la mesa al famoso multiasesino.
Desde luego que la charla no gir√≥ en torno a los homicidios; hoy es evidente que no dejar√≠amos pasar el tema, pero a los 17 a√Īos interesaban asuntos m√°s cotidianos.

EL DESPRECIO POR LA V√ćCTIMAS
Las mujeres asesinadas por Goyo Cárdenas, menores de edad todas, tenían varios agravantes en su contra, entre ellos que eran prostitutas y anónimas; eran un nombre más sin ninguna resonancia en las altas esferas de la sociedad y de la política.
Quiz√°s si el estrangulador del barrio de Tacuba no hubiera asesinado a Graciela Arias √Āvalos, de 21 a√Īos, alumna de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM e hija del abogado, nunca habr√≠a sido perseguido ni capturado.
Referir esta historia macabra lleva la intención de reflexionar en lo que está pasando en la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río; en donde se han multiplicado las agresiones sexuales en contra de las mujeres.
Debemos hacer conciencia de que mientras no se castigue a los responsables de los feminicios, seguiremos encabezando las estadísticas nacionales y alentando a los agresores de todo tipo.
El caso de Gregorio C√°rdenas es una muestra de que la polic√≠a cuando debe actuar act√ļa.
Si a las autoridades les alarma que el mal caiga sobre personas de ‚Äúpeso o de pesos‚ÄĚ; deber√≠an de actuar antes de que as√≠ suceda; porque en esa ruleta rusa cualquier mujer puede ser la v√≠ctima.

PROBLEMA SOCIAL
La violencia de genero tambi√©n es un tema social; en la medida de que no interese a nadie una mujer golpeada por su pareja est√° desprotegida; la frase de que ‚Äúsi le peg√≥ su marido debe haber sido por algo‚ÄĚ sigue vigente.
Ni siquiera se ha legislado respecto al ‚Äúpiropo‚ÄĚ y no sabemos cu√°ndo, quien acostumbra ‚Äúhalagar‚ÄĚ a una mujer desconocida con palabras soeces, va a dar al siguiente paso y llegar a la agresi√≥n sexual.
Nuestra sociedad oculta y protege al agresor, por motivos filiales, económicos y hasta sociales muchas mujeres aguantan las golpizas porque sienten que así protegen a sus familias; pero si se animan a denunciar se encuentran con leyes que más las perjudican que benefician.
En el caso de la agresi√≥n sexual es revictimizada y regularmente las autoridades le dan al violador ‚Äúel beneficio de la duda‚ÄĚ; porque quiz√°s la v√≠ctima ‚Äúprovoc√≥‚ÄĚ sus bajos instintos.

RESPONSABILIDAD DE TODOS
Construir mayor seguridad para las mujeres debe involucrar a todos; autoridades, legisladores y ciudadanos; nuestra sociedad est√° tan dispersa e indiferente que los grupos encargados de asesorar a las mujeres les recomiendan que no griten ‚Äúauxilio‚ÄĚ; porque nadie acudir√° a ayudarlas; que mejor griten ‚Äúfuego‚ÄĚ o se ‚Äúest√°n robando un auto‚ÄĚ para que los vecinos s√≠ salgan; parece cosa de broma pesada, pero as√≠ se los est√°n aconsejando.
¬ŅCu√°ntos Goyo C√°rdenas andan sueltos en el estado? ¬ŅO ac√° tambi√©n se piensa c√≥mo en Oaxaca? que las matan porque andan metidas en el narco.
Es deshonroso ser el primer lugar en feminicidios, pero m√°s grave es no estar haciendo bien las cosas para remediarlo; no nos referimos solamente a las autoridades, sino a la sociedad en su conjunto, pues el silencio y la tolerancia ante la violencia ‚Äúmenor‚ÄĚ hac√≠a la mujer, est√° llevando a los ‚Äúmachines‚ÄĚ se atrevan a las agresiones ‚Äúmayores‚ÄĚ.

(Imagen/vanguardia.com.mx)