¡EL CISNE CHAMUSCADO!
Xalapa. Ver: Su hombre de confianza / Revista Tlacuilo
VENENOTAS
Por el Tlacuilo

Revista Tlacuilo
Xalapa. Ver / 2019-10-07

SILVA SALIÓ DE SU ESCONDITE
Para quienes piensan que “El Cisne”, que alguna vez presumió de ser “Pavorreal”, Alberto Silva Ramos, se mantuvo alejado de la política durante estos años, les queremos informar que no; se fue a refugiar a Chiapas; en donde lo acogió bajo su sombra el entonces Gobernador Manuel Velasco Coello, ahí se desempeñó como su secretario.

Silva aplicó la cordura entendiendo bien que eran “tiempos de sumirse y no de asomarse”, por lo que procuró pasar desapercibido, sobre todo para los veracruzanos a quienes nos la pasó de humo mientras entretejía su futuro político que ahora empieza a hacer público.
Después de haber aplicado la “paciencia, prudencia, verbal contingencia y el dominio de ciencia”, Silva calcula en este momento que “según conveniencia” debe hacer “presencia” después de su “ausencia”.
Se dice que pretende nuevamente ser alcalde de Tuxpan, cargo que desempeñó gracias a que Fidel Herrera Beltrán le dio el dedazo para la candidatura que ganó a base de pegarle durante su campaña al alcalde que se iba, a pesar de ser su “compañerito” de partido.
Además, ya como presidente municipal se desempeñó de manera destacada gracias a que Javier Duarte le brindó todo el respaldo del Estado.

BETO, CONSENTIDO DE DUARTE
Silva Ramos se cambió del establo de Fidel al de Duarte de manera natural, pues, aunque regresó a Veracruz obedeciendo al llamado y al mando de Fidel Herrera, fue Javier Duarte quién lo mantuvo vigente a partir de que asumió la gubernatura; así lo aceptaba Silva, lo hacia manifiesto con su expresión de: “yo se lo debo todo a Javier Duarte, es él mi líder político”.

Y así fue, del brazo de Duarte se convirtió en secretario de Sedesol, obtuvo una diputación federal y en dos ocasiones despachó como Coordinador de Comunicación Social del Gobierno Estatal, con capacidad de decisión y ungido de poder.

Cómo referíamos, el Cisne hizo un destacado papel como alcalde de Tuxpan, incluso caminó más allá de sus obligaciones cotidianas y se dio tiempo y presupuesto para decorar la ciudad, iluminó de colores el puente principal del municipio, restauró parques con fuentes saltarinas incluidas y colocó palmeras estilo Las Vegas a lo largo del Malecón.

Desde el Ayuntamiento tuxpeño cabildeó para que llegará a su municipio inversión privada; su cercanía con las autoridades de Marina permitió una época de Seguridad Publica aceptable.
Bajo el Gobierno de Silva llegaron cadenas hoteleras, se abrieron plazas comerciales y se atendió a la sociedad tuxpeña.
Su buen trabajo le permitió contar con el reconocimiento de sus gobernados, esa aceptación popular le fue suficientes para, que, a su salida dejara al frente de la presidencia municipal a su subalterno Raúl Díaz Díez; quién como marcan los usos y costumbres políticos al poco tiempo se deslindó del Cisne.

EL PASTEL QUE LE TOCÓ AL CISNE
El paso por Sedesol de Beto Silva fue grisáceo y con fines proselitistas.
De sus etapas al frente de la Coordinación de Comunicación Social; la primera fue en apariencia normal, puenteó muy bien para reconciliar a Duarte con la prensa, idilio que duró muy poco tiempo.

Sin embargo, tras bambalinas se asegura que firmaba contratos millonarios a favor de empresas fantasmas; estrategia que repitió durante su segundo periodo al frente de la Coordinación. Así lo aseguraron columnistas como Israel Roldan (hoy funcionario público) en el espacio de “Mexicanos Contra la Corrupción”; en aquel entonces el joven comunicador simpatizaba con el yunismo y no lo disimulaba.

Políticamente le tocó a Silva vivir desde la Coordinación el rompimiento del exgobernador con el entonces candidato del PRI, Héctor Yunes; por eso a Silva le tocó jugarle las contras a Yunes Landa desde su área estratégica durante el proceso electoral que Héctor Yunes perdió por un voto; el voto de Javier Duarte.

¡VIENE POR MÁS!
Ahora Silva se asoma para apuntarse nuevamente queriendo ser candidato a la alcaldía de Tuxpan, colgado de la alianza del Verde con Morena; lo hace de manera por demás anticipada ignorando que “del plato a la boca se cae la sopa”; pues, aunque trae el respaldo de Velasco Coello; que está igual o peor de quemado que él pero que se coló en el ánimo del “preciso” nacional; no creemos que eso le alcance para rebasar al grupo de Manuel Pozos Castro que seguramente buscará que de sus filas salga el candidato de Tuxpan por Morena.

La habilidad e inteligencia de Silva Ramos no está en duda, es tan hábil que fue capaz de quedar bien con dios y con el diablo y salir ileso a pesar de haber quedado entre las patas de los caballos durante la transición del gobierno de Duarte a Yunes; “hay aves que cruzan el pantano y no se manchan ¡su pantano es de esos!

EL CISNE, UN MAL NECESARIO
Sin duda Silva va a estar presente en la política estatal o nacional, pues se encuentra dentro del primer círculo que teje la alianza entre el Verde Ecologista y Morena; sin embargo, dada su historia no le da para la alcaldía.
Si los grupos políticos que lo impulsan lo quieren ubicar en ese municipio por algún tema estratégico, que se la rife el Cisne en una campaña a diputado local o que de plano lo nombren director de la nueva Administración Portuaria Integral de Tuxpan; aunque muchos veracruzanos agradecerían que mejor se queden con él en Chiapas, o que de plano lo manden de Cónsul de México a Barcelona; sería una manera ingeniosa de sacudirse su mala fama, que quieran o no, si lo jalan de “aliado” le pintará un lunar (de esos de verruga y con pelos) al rostro de Morena.
Aunque no dejará de ser muy cómico escuchar a Silva Ramos comprometerse a: “no mentir, no robar y no traicionar”.