EL MAESTRO EDUARDO G√ďMEZ, CARICATURISTA (Entrevista)
EL MAESTRO EDUARDO G√ďMEZ, CARICATURISTA (Entrevista)
2018-08-31
VENENOTAS

Por El Tlacuilo

EL MAESTRO EDUARDO G√ďMEZ, CARICATURISTA
(Entrevista)

EL NENE G√ďMEZ
El maestro Eduardo G√≥mez es el caricaturista que publica en m√°s peri√≥dicos en M√©xico, es qui√©n realiza el cart√≥n diario para la empresa editorial OEM desde hace m√°s de veinticinco a√Īos ininterrumpidos. Lo tenemos presente en Veracruz en los Diarios que se imprimen en el estado de esa casa editorial.
La labor de éste caricaturista es un ejemplo a seguir para el gremio, pues durante más de medio siglo ha dibujado su cartón cotidiano para diversos medios; registrando con su trabajo el acontecer político de nuestro país, que ha tenido momentos sumamente difíciles para ejercer la libre expresión.
El ‚ÄúNene‚ÄĚ, como afectuosamente le llamamos sus amigos, naci√≥ en el vecino estado de Tamaulipas, en el a√Īo de mil novecientos treinta y tres; y a sus ochenta y cinco a√Īos ha publicado en peri√≥dicos que marcaron una √©poca, como El Universal y el Novedades.
Su don de gente, le ha permitido ser Secretario de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas desde su fundación.

DESDE TENOCHTITL√ĀN
En dialogo con el maestro, en Ciudad de M√©xico, justo en la terraza de la librer√≠a Porrua, frente al templo mayor, nos comenta: ‚ÄúTal vez suene petulante, pero es mi modo de pensar de la caricatura, considero que nos sirve para decir los defectos y virtudes que tenemos los seres humanos, c√≥mo somos de falibles, de petulantes, de cr√©dulos. Pero tambi√©n c√≥mo tenemos una condici√≥n bondadosa, que muchas veces desconocemos. Si eso lo aplicas a la caricatura, la disfrutaras mucho.‚ÄĚ

La charla fue un d√≠a de ventarrones, mientras conversamos el viento mov√≠a el cabello totalmente cano de Eduardo G√≥mez, sin que se percatara, √©l estuvo concentrado todo el tiempo en hablar de su arte. ‚ÄúEmpec√© a dibujar desde ni√Īo‚ÄĚ, apunta, y nos explica que sin embargo lleg√≥ a la caricatura por casualidad, cuando buscando trabajo le preguntaron si sab√≠a dibujar caricaturas; al momento respondi√≥ que s√≠, aunque despu√©s ‚Äďconfiesa- tuvo que preguntar a un amigo que cosa era eso.
As√≠ inici√≥ elaborando una tira c√≥mica; mediante la cual percibi√≥ ‚Äúel espacio de participaci√≥n social‚ÄĚ que la caricatura tiene: ‚ÄúA la caricatura tengo mucho que agradecerle‚ÄĚ, nos dice cerrando el comentario.

SUS INCIOS
Tras la contrataci√≥n y el √©xito de aceptaci√≥n que tuvo la agencia de servicios informativos con el trabajo del "Nene G√≥mez‚ÄĚ, decidieron ampliar su plantilla de cartonistas; fue en ese momento que la empresa agrupa a una pl√©yade de cartonistas que iniciaban sus carreras, quienes m√°s tarde ser√≠an parte importante de la historia gr√°fica y editorial de nuestro pa√≠s.
Nos comenta Eduardo G√≥mez: ‚ÄúAh√≠ conoc√≠ a Huici, conoc√≠ a Rius. Me invitaron a colaborar en una Revista que se llamaba La Gallina (¬ŅTe acuerdas?); bueno, ya hab√≠a trabajado antes en otra, Notitas Musicales, haciendo tambi√©n tiritas c√≥micas. Pero en la Gallina, de hecho fue en donde empec√© a meter lo que es la caricatura cr√≠tica. Despu√©s ya me fui a Exc√©lsior, a Novedades, al peri√≥dico Pueblo con el Negro Colunga; que era padr√≠simo, y de ah√≠ pal¬ī real‚ÄĚ.

APORTACI√ďN A LA UNIDAD GREMIAL
En esas venturosas coincidencias de la vida, varios cartonistas de aquellos tiempos (1973 aproximadamente), decidieron unirse en una Asociación que llamó Club de Caricaturistas, que más tarde sería la Sociedad Mexicana de Caricaturistas.
Junto con Eduardo G√≥mez iniciaron ese proyecto los maestros Castrux, Marino, Osvaldo, Rosas (apunta Castrux, presente tambi√©n), junto con otros destacados como Carrillo, Heras, Jorge Carre√Īo, Ernesto Guasp, Rogelio Naranjo, Abel Quezada; entre otros.
De aquel momento, Eduardo G√≥mez recuerda, obviando su modestia: ‚ÄúPara m√≠ era conocer a personas que yo admiraba, su calidad de dibujo. De pronto sentirte que estas al lado de ellos, dices ¬°Ah chingaos! ¬ŅPues yo que hago aqu√≠?‚ÄĚ
Entonces es cuando te das cuenta de que tienes -si no la capacidad de ellos- al menos la misma intenci√≥n. Se vuelve gratificante.‚ÄĚ
‚ÄúNunca nos imaginamos que lo que conformamos en ese momento llegar√≠a a cumplir m√°s de cuarenta a√Īos; es m√°s, jam√°s imagin√© que yo fuera a cumplir ochenta y tres a√Īos. Ya somos parte de la historia y de la vida‚ÄĚ. Reafirma.

EL ARTE DE LA CARICATURA
Continu√≥ diciendo: ‚ÄúCuando entiendes la responsabilidad que tiene la caricatura, es cuando tratas de dar lo mejor, porque es un compromiso. Lo dem√°s queda en puntadas, en ocurrencias, pero cuando te comprometes a un trabajo profesional, no es tan sencillo‚ÄĚ. ‚ÄúDebes tener cuidado; puedes irte con la corriente cuando agarran a un pol√≠tico de barco, pero no sabes que es lo que est√° pasando. Atr√°s de ese barco que de repente sale al escenario, hay una serie de circunstancias pol√≠ticas que muchos no captan ni entienden. Cuando te das cuenta que fue echado a los lobos intencionalmente y quieren que t√ļ les ayudes a hacerles el caldo gordo, a gente que t√ļ ni siquiera conoces, lo mejor es no tocar el tema, hay much√≠simos m√°s cosas que comentar ¬°Yo no me meto dentro de la jaur√≠a! Me dar√≠a pena hacerlo!‚ÄĚ
Sigue el maestro Eduardo con la vehemencia propia de qui√©n sabe del tema: ‚ÄúLa caricatura es el medio ideal para alertar, orientar e inclusive para divertir a la sociedad. Sin la caricatura la vida ser√≠a un poco m√°s aburrida, la caricatura le pone mucha sal a vivir.‚ÄĚ

Despu√©s la conversaci√≥n de hace ya dos a√Īos registrada en estas l√≠neas, vers√≥ el tiempo siguiente de aquella reuni√≥n en un c√ļmulo de an√©cdotas, al calor de un tequila blanco, el favorito tanto del maestro Eduardo G√≥mez como del maestro Castrux. Ambos generosos en su arte, en su afecto y en su alegr√≠a de vivir de quienes con su dibujo registraron gran parte de la historia moderna de nuestro pa√≠s.

POSDATA:
Hace unos d√≠as recib√≠ una llamada del maestro Eduardo G√≥mez. ‚Äúsolamente para saludarte Tlacuilo, recuerda que aqu√≠ tienes un amigo.‚ÄĚ, fue la afirmaci√≥n generosa que hizo el maestro.
De aquí para allá que se puede decir, que hay total reciprocidad, y que es tener el privilegio de conocerlo, de conocer a muchos de quienes fijaron un camino para la caricatura de nuestro país, a quienes los distingue una misma realidad, son felices ¡Gracias a la vida por eso!


 
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