Estrategias de “incomunicación”
Estrategias de “incomunicación”
2018-02-19
Estrategias de “incomunicación”

Nuestra trivial sociedad
¿A usted le gusta la música de Ricardo Arjona? Si esta pregunta la hubiéramos hecho hace algunos años no habría pasado de un sí o un no. Sin embargo alguien, de manera espontánea o quizás por estrategias comerciales se dedicó a comentar en Redes Sociales que escuchar a Arjona era tener un pésimo gusto musical, y quizás sí, pero estaría a la misma altura de escuchar a cualquier otro baladista comercial.
He aquí algunos de los múltiples memes que contribuyeron a formar esa apreciación: “el problema no es Arjona, el problema es que lo escuchen”, “no solamente los doctores tienen letra fea, las canciones de Arjona también”, “si te llega un archivo que dice disco de Arjona gratis, no lo abras, Porque sí es un disco de Arjona”. Y así, decenas de esos comentarios durante años han creado un sentimiento casi generalizado de rechazo a su música.

La misma gata pero revolcada
Las estrategias de mercadotecnia son las mismas en cualquier “cancha”, aunque los objetivos varíen. Un fenómeno semejante sucede con algunas tácticas que los políticos han implementado a través de sus acciones y declaraciones, que son sometidas a la resonancia en los Medios de Comunicación y de las Redes Sociales. Así se acuñó la fama de que Peña Nieto es tonto, tesis que si fuera sometida a la lógica simple es falsa; si careciera de inteligencia no podría gobernar este complejo país. Dirá usted que él solamente es el rostro de un grupo de poder, pues en ese caso sería aún más inteligente.

Caso Duarte
La recurrente difusión de una mentira, o de una verdad a medias es una estrategia simplista, pero que ha demostrado recurrentemente su eficacia. Quedó comprobado que el gobierno de Javier Duarte de Ochoa fue corrupto, pero tal vez no mucho más que el de otros gobernadores, de otros estados o de otros tiempos; pero tan eficiente fue la estrategia de su adversario político en magnificarlo, que el ex gobernador veracruzano pasará a la historia como un Icono de corrupción. La maniobra fue tan bien operada que Duarte terminó siendo considerado un enemigo no solamente de su contrincante, sino también de los veracruzanos y hasta de su mismo partido político que no desaprovecha ninguna oportunidad para deslindarse de él.
La estrategia de descalificación fue llevada a cabo con maestría. Una vez magnificada la figura icónica de la corrupción en la figura de Javier Duarte y su círculo cercano; se pudo pasar al siguiente paso, descalificar a todos los “incomodos” vinculándolos con Duarte. Así que los periodistas son críticos ahora porque extrañan a Duarte, lo mismo sucede con los empresarios, sindicatos y todo aquel que cuestionsa al actual gobierno, basta con aplicarles la receta de la casa, para que en automático su opinión carezca de sustento… insistimos, la fórmula es simplista, pero altamente redituable.

AMLO, el fenómeno
Si usted escucha el término de “la mafia del poder”, de inmediato su pensamiento se remontará con Andrés Manuel López Obrador, uno de los políticos que más ha sabido manejar la forma de pensar de la sociedad mexicana a su antojo y conveniencia.
La estrategia de López Obrador es muy similar a la que utilizó Yunes Linares en campaña, consiste en escarbar en el resentimiento social para conseguir adeptos. Ha buscado de manera exitosa que todo un sistema de gobiernos y político en general sean considerados por muchos mexicanos como sus enemigos, bajo el término genérico de “la mafia del poder”.
Sus acertadas estrategias de mercadotecnia contrastan con lo erróneas que suelen ser los gobiernos.
Ignoramos quien sea el Partido que gane las elecciones, pero en la guerra de mercadotecnia, uso de las Redes Sociales e Internet, AMLO lleva una enorme ventaja.
Mientras que a sus contrincantes les cuesta uno y la mitad del otro (de los ojos) recabar información negativa de López Obrador, al personaje le basta un chiste para anular cualquier situación en su perjuicio, por grave que esta sea.
Solamente existe una persona que ha sido capaz de “bajar” al apodado Peje, y es él mismo. Lo logró con su férrea y estéril confrontación con Vicente Fox, con el “soy indestructible” (frase que ya volvió a repetir). Se auto flageló con el “¡cállate chachalaca!”. Ha perdido ya las elecciones en dos ocasiones, y va por a probarse en las urnas por tercera ocasión, algo que lo convierte en el candidato más experimentado en campaña, y si le falla otra vez, será un experto en derrotas.

Las nuevas herramientas de comunicación
Si bien las Redes Sociales generan percepción, no garantizan votos, se equivocan quienes apuestan todas sus canicas a ese tema.
De los candidatos a la presidencia el más atacado en Redes Sociales es Ricardo Anaya, seguido -no muy de cerca- por Meade. Quién trae menos comentarios negativos y más defensores que críticos es, precisamente- López Obrador. Ignoramos si son auténticos o son parte de su plataforma.
Sin embargo, si bien el Internet es el tema de moda, existe un alto sector de la población que no lo usa. Si bien somos un país de población joven, a la que quieren jalar con frases extremas como el “¡Yo mero!” y el “México Chingón”, también somos una sociedad que está ocupada en asuntos triviales, para quienes las precampañas pasaron de noche y que se mete a Internet solamente para sociabilizar y no para elegir a un candidato, o para darle seguimiento a un gobierno.
Sí, la guerra proselitista tendrá que generar nuevas percepciones por medio de todos los sistemas de comunicación posibles, los convencionales y los vanguardistas; pero los candidatos deberán tener plena conciencia de a qué sociedad se dirigen, que sector social es el votante fuerte, que no siempre es el de mayor densidad poblacional. Además tendrán que saber cuál es la mejor manera de llegar a ellos. Es decir, así como el que tiene más saliva traga más pinole, quién ejecute las mejores reglas de mercadotecnia tendrá más votos.

Borrón y cuenta nueva
La recta de campaña que iniciará en breve es cómo la final de Futbol o el juego del Súper Bowl, en donde no es determinante la jornada que les anteceda, todos los candidatos serios estarán en posibilidad de triunfo, todo dependerá –principalmente- de encontrar las estrategias para anular al rival.
Las elecciones que vienen son de pronóstico reservado, no hay nada para nadie aunque los apasionados de cada uno de los equipos juren lo contrario.
Nosotros como electores debemos de tomar en cuenta que no todo lo que se dice es cierto, ni todo lo que se niega es falso. Será una votación en la que -ahora más que nunca- tendremos que utilizar el sentido común, que es el menos común de los sentidos.
 
2018-02-12 / ¡El spots del engaño!
2018-01-15 / ¡Américo Zúñiga, y el tigre que se sacó en la rifa!
2017-12-11 / Jaime Téllez, el Secretario incomodo
2017-12-08 / Chinthya Lobato para Senadora
2017-12-05 / Uno entre un montón
2017-12-04 / Los presidenciables
2017-11-27 / Los Ángeles de Charly (Anilú, Elizabeth, Carolina)
2017-11-23 / Dante rebasando por la derecha
2017-11-20 / Emiliano Zapata, la manzana de la discordia
2017-11-13 / Cosas de periodistas