Mujeres al borde de un ataque… de los misóginos
Mujeres al borde de un ataque… de los misóginos
2017-07-31




El pretexto
Solamente bastó que el nombre de Dominga Xochilt Tress saliera a relucir en el juicio de Javier Duarte de Ochoa para que la más exacerbada misoginia saliera a fulgurar por parte de algunos “caballeros”. Bastó una implicación personal de la llamada “Viuda alegre” para que la descalificación se generalizara contra todo aquello que lleve faldas y esté dentro de la política veracruzana (sin incluir a los travestis y gays de closet).
La andanada de comentarios machistas fue bochornosa.
Cuando algunos hombres deciden expresarse mal y ofender públicamente a las mujeres no deja de tener su tufillo de cobardía. Pero más allá de los apóstoles de la moral y las buenas costumbres (de los demás), echemos un vistazo a las circunstancias de la mujer dentro de nuestra sociedad.

Lo más común
El acoso sexual para la mujer por parte de los hombres poderosos es recurrente, sin que en la mayoría de los casos las acosadas reciban algún tipo de defensa. Hasta el momento solamente en el Congreso Local se están tomando algunas medidas para evitarlo y se elabora en este momento material de apoyo para que las mujeres acosadas puedan enfrentar al agresor con sustento legal y respaldo institucional.
Cuando un “jefe” se lanza a conseguir favores sexuales de su subalterna y no lo logra, regularmente el siguiente paso por parte de los acosadores es despedir y desprestigiar lo más posible a quienes no cedieron a sus galanteos, eso se vive dentro del servicio público y la vida política todos los días, con una complicidad evidente por parte de los otros “machos Alfa” que están por encima de él, quienes consideran un signo de virilidad la actitud de su mini “machito Alfa”.

Hay de todo en la viña del señor
Habrá mujeres que cedan al galanteo y logren con eso un status de confort que incluso ellas mismas presumen. A veces serán recompensadas con apoyo del poderoso para ir ascendiendo. Ellas serán tan criticadas como temidas, pues los acuerdos los logran en medio de los espasmos de placer con que le compensan a sus protectores; son un poder tras el trono. Otras más no pasan de ser “carne” a la mano dentro del ámbito en que se mueve su “macho Alfa”; sin embargo lo único que las diferencia de muchos hombres “lisonjeros” es el acto sexual, porque ellos le realizan a sus jefes onanismos verbales a través de alabanzas y sojuzgamiento, de ahí en fuera realizan el mismo papel de vender su voluntad a cambio de beneficios laborales y económicos. Sin embargo en el juicio público el Tartufo se lleva los aplausos y la Malinche las descalificaciones. La decisión de ambos es respetable, pues como diría mi santa abuela: “Hay estomago para todo”

Harina de otro costal
En ese ambiente de intercambio sexual, resulta más difícil escalar profesionalmente para las mujeres que desean hacerlo “lícitamente”; el camino es sinuoso y de todas maneras no se libran de las descalificaciones; a tal grado que ahora que a Duarte le salió una amante ya le cuelgan una pléyade de amoríos que lo ponen a nivel de Juan Camaney o Rocco Siffredi, ahora resulta que todas las mujeres dentro de la política veracruzana se acostaron con Duarte ¡Qué ridiculez!
Sentencian mucho que la vida política es el arte de comer sapos sin hacer gestos, pero uno se pregunta qué tipo de sangre tienen los maridos que soportan estoicamente algunas acusaciones en contra de sus esposas, y con mayor razón cuando tales señalamientos no tienen ni pies ni cabeza.

Hubo un tiempo en que para que una mujer entrara dentro de la política debía disfrazarse de indígena, lo cual ya fue superado, pero ahora según la tesis de algunos, debe ser una prostituta para avanzar en la política. Caray, qué forma de darle al traste a las decisiones de las candidaturas del 50% para hombres y mujeres, qué manera de denigrar a quienes se han mantenido en la difícil lucha de la equidad de género; qué falta de respeto para la valentía de las mujeres que han enfrentado y superado el acoso, quienes han ido cambiado el rostro de nuestra sociedad con muchas enaguas y dignidad.

Mi respeto y reconocimiento para un gran grupo de señoras valiosas que han luchado por dignificar a la mujer dentro de la política, rudas como las obligan las circunstancias, pero solidarias entre ellas y con su gente, valiosas sin duda, acostumbradas a la misoginia de quienes piensan que la frase de Nietzsche: "Hasta aquí hemos sido muy corteses con las mujeres. Pero llegará un tiempo en que para tratar con una mujer habrá primero que pegarle en la boca", no era una ironía, sino una profecía ¡A su mecha!




 
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