PELEA DE HERNÁNDEZ EN JAPÓN: PERDIÓ EN LAS TARJETAS, GANÓ EL RESPETO
Estado de Veracruz : PELEA DE HERNÁNDEZ EN JAPÓN: PERDIÓ EN LAS TARJETAS, GANÓ EL RESPETO / Revista el Tlacuilo
El boxeo volvió a demostrar que no siempre las historias se definen en las tarjetas
Revista el Tlacuilo
/ 2025-12-31
PELEA DE HERNÁNDEZ EN JAPÓN: PERDIÓ EN LAS TARJETAS, GANÓ EL RESPETO
Redacción.- El boxeo volvió a demostrar que no siempre las historias se definen en las tarjetas. El fin de semana pasado, en Japón, el mexicano Sebastián Hernández se plantó sin complejos ante uno de los peleadores más temidos del panorama mundial, el japonés Junto Nakatani, y aunque la decisión de los jueces no lo favoreció, su actuación dejó una marca imborrable en el público.
Hernández llegó como el retador incómodo, con un récord sólido y sin estridencias, pero con hambre de grandeza. Desde los primeros asaltos mostró que no había viajado miles de kilómetros para sobrevivir, sino para pelear de verdad. Se paró en el centro del ring, intercambió golpes, resistió castigo y, sobre todo, obligó al ídolo local a emplearse a fondo.
Conforme avanzaron los rounds, la pelea se volvió áspera. El mexicano conectó golpes que fueron minando al japonés, al grado de dejarle el rostro visiblemente castigado. No fue una noche cómoda para Nakatani, quien terminó el combate con secuelas evidentes y sin margen para celebrar con la soltura de un triunfo contundente.
Las tarjetas dieron la victoria al local, pero el ambiente en la arena contó otra historia. El público japonés, exigente y conocedor, volteó a ver a Hernández con respeto, reconociendo su valentía y su entrega. No hubo abucheos, hubo silencio atento y aplausos sinceros para quien, aun perdiendo, se ganó el reconocimiento.
El dato que más habló del combate llegó después: el japonés no pudo siquiera salir del vestidor a presumir el triunfo. El rostro inflamado y el desgaste físico fueron el reflejo de una pelea mucho más dura de lo esperado, de esas que no se olvidan aunque el resultado oficial diga otra cosa.
Sebastián Hernández regresará a casa sin cinturón, pero con algo que en el boxeo vale oro: el respeto internacional. En Japón quedó claro que el mexicano no fue un invitado más, sino un peleador que se plantó ante un súper peleador y le recordó al mundo que, cuando hay corazón, el resultado no siempre cabe en una tarjeta.