
Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-10-21
Redacción.- Al diputado Carlos Marcelo Ruiz Sánchez, conocido como “Guarumo”, le tocó matarle un pollo para recibir en el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) a Américo Zúñiga Martínez, uno de los políticos identificados con la vieja escuela priista de Veracruz y con la corriente de los llamados Niños de la Fidelidad.
El problema no es precisamente que Américo haya cambiado de camiseta después de más de tres décadas de militancia priista. El asunto es que ahora será delegado nacional de Elecciones de un partido aliado de Morena, fuerza política a la que durante años enfrentó y cuestionó desde la oposición.
Y cuando la prensa preguntó a Marcelo Ruiz si semejante incorporación podría provocar diferencias con Morena, el legislador prefirió hablar de las maravillas de la alianza, de las reformas aprobadas en el Congreso y de lo mucho que trabajan juntos por Veracruz. De la contradicción política, prácticamente nada.
Ruiz Sánchez aseguró que la alianza legislativa y política con Morena es imbatible, pero no explicó cómo piensan conciliar las posiciones de Américo con las de sus nuevos aliados, ni si existen acuerdos previos para evitar conflictos durante la organización de las próximas elecciones.
Tampoco quedó demasiado claro qué hará exactamente el exalcalde xalapeño. Primero habló de su fortaleza política en la región centro de Veracruz; después, de actividades político-electorales, y finalmente de su participación en los asuntos relacionados con la coalición.
Es decir, Américo llega a trabajar en cuestiones electorales, aunque las respuestas de Guarumo dejaron en el aire hasta dónde llegarán sus atribuciones y qué papel jugará frente a Morena.
Otro asunto incómodo fue la posible incorporación de más personajes ligados al fidelismo, particularmente cuando Javier Herrera Borunda, hijo del exgobernador Fidel Herrera Beltrán, es uno de los principales referentes nacionales del Verde.
Pero tampoco ahí hubo una definición contundente. Marcelo se limitó a presentar la llegada de Zúñiga como una decisión individual, celebrando su experiencia, capacidad e inteligencia, sin aclarar si el partido pretende abrir sus puertas a otros cuadros provenientes de aquella corriente priista.
Lo curioso es que el Verde presume su compromiso con la transformación de Veracruz mientras incorpora a un representante de una generación política que Morena convirtió durante años en parte central de su discurso contra el viejo régimen.
Por supuesto, nada impide que un político cambie de partido o de convicciones. Lo que sí merece una explicación es cómo alguien que hasta hace poco estaba del otro lado de la confrontación política termina ocupando una posición relevante en la organización electoral de un aliado de Morena.
Al final, Marcelo “Guarumo” habló mucho de unidad, fortaleza, consensos y transformación, pero dejó sin responder lo esencial: ¿el Partido Verde está sumando un aliado para Morena o incorporando a un adversario dentro de su propia coalición?