EN UNA DÉCADA LA VIOLENCIA FAMILIAR EN MÉXICO HA AUMENTADO 82 POR CIENTO
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo: / Revista el Tlacuilo
Las denuncias por agresiones dentro de los hogares pasaron de 147 mil a más de 268 mil en diez años; la violencia entre parejas, los conflictos familiares y la falta de atención oportuna representan un desafío para las instituciones y la sociedad.
Revista el Tlacuilo
/ 2026-10-09
Redacción. – La violencia familiar se ha convertido en uno de los problemas sociales más preocupantes de México. Detrás de las puertas de miles de hogares se desarrollan conflictos que van mucho más allá de las discusiones cotidianas: agresiones físicas, amenazas, humillaciones, violencia psicológica, control económico y conductas que deterioran las relaciones entre parejas, padres, hijos y otros integrantes de la familia que cada día se tornan más violentas y están llegando hasta el homicidio.
Un estudio del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República documentó que las denuncias por violencia familiar aumentaron 82 por ciento entre julio de 2015 y junio de 2025, al pasar de 147 mil 607 a 268 mil 634 casos en periodos anuales equivalentes.
El crecimiento se presentó en 26 entidades federativas, lo que evidencia la dimensión nacional de este problema. Sin embargo, los investigadores advierten que el aumento de denuncias no necesariamente representa un incremento proporcional de las agresiones, pues también puede reflejar una mayor disposición de las víctimas para acudir ante las autoridades.
Las agresiones familiares no siempre comienzan con violencia física. En numerosas relaciones aparecen primero los insultos, las descalificaciones, los celos excesivos, el control económico, las amenazas y el aislamiento social.
Estas conductas pueden escalar y convertirse en situaciones que ponen en riesgo la integridad de las víctimas.
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021, elaborada por el INEGI, encontró que el 39.9 por ciento de las mujeres mexicanas de 15 años y más había experimentado alguna forma de violencia por parte de su pareja a lo largo de su vida.
El problema tampoco se limita a las relaciones sentimentales. La violencia puede presentarse entre padres e hijos, hermanos y otros integrantes de la familia, mientras que niñas, niños y adolescentes pueden sufrir consecuencias emocionales incluso cuando no reciben directamente las agresiones.
Aunque durante el confinamiento por COVID-19 se presentaron condiciones que incrementaron los riesgos de violencia doméstica, el problema ya mostraba señales preocupantes.
El estudio del Senado identificó que el mayor crecimiento anual de denuncias ocurrió entre 2017 y 2018, antes de la emergencia sanitaria.
La violencia familiar responde a múltiples factores: patrones culturales que normalizan las agresiones, desigualdad, dependencia económica, dificultades para gestionar conflictos y deficiencias en los mecanismos de prevención y protección.
No obstante, también existen señales que deben analizarse con cuidado. La ENDIREH registró que la prevalencia de violencia de pareja a lo largo de la vida de las mujeres disminuyó de 43.9 por ciento en 2016 a 39.9 por ciento en 2021.
Esto demuestra que las denuncias y las encuestas de victimización no siempre muestran el mismo comportamiento.
Durante generaciones, determinadas prácticas violentas fueron justificadas como parte de la disciplina familiar, los conflictos matrimoniales o los problemas que debían resolverse exclusivamente dentro del hogar.
Modificar estas creencias requiere la participación de instituciones educativas, autoridades, especialistas en salud mental y la propia ciudadanía.
Las cifras muestran que México enfrenta un problema profundo, cuya solución demanda políticas públicas permanentes y una transformación de las relaciones familiares.