LA OPOSICIÓN EN VERACRUZ NO TRAE NADA
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SUEÑOS GUAJIROS
Revista el Tlacuilo
OPINIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-08-24
Redacción. - La oposición veracruzana sueña —y sueña bonito— con que Morena llegue menguado a las elecciones intermedias. El problema es que semejante tesis no parece estar sostenida en estudios demoscópicos, operación territorial ni en una recomposición seria de sus estructuras, sino principalmente en lo que escuchan entre sus cuates, sus paleros y uno que otro café en donde todos terminan dándose la razón.
Pero los muchachos no se andan con pequeñeces. Ya pusieron la vista en recuperar la Presidencia de la República y, de pasadita, la gubernatura de Veracruz. En eso dicen estar “enfocados”.
Soñar no cuesta nada. La pregunta es: ¿qué traen realmente en Veracruz para sustentar tanto optimismo? Hagamos un recuento de los daños.
EL PAN ESTÁ TOCADO
“En el mundo de los ciegos, el PAN es rey”. Entre la oposición veracruzana todavía conserva estructura y algunas posiciones importantes, pero está desgastado, dividido y con una preocupante escasez de liderazgos.
Para empezar, perdió la posición de representación popular más importante que tenía: el Senado.
Chiquiyunes y su reputado suplente decidieron jugar en favor de Morena y después mudarse directamente a esa bancada. El panismo veracruzano respondió con una protesta tan enérgica que casi nadie la escuchó.
Más ruido hizo una licuadora. Y la indignación terminó pareciendo bastante fársica: ya que la nueva dirigencia estatal mantiene vínculos políticos con personajes cercanos al llamado Clan del Estero y buena parte de la estructura partidista sigue siendo aquella que se construyó cuando el neopanismo yunista era faro, guía y casi doctrina celestial del blanquiazul veracruzano.
En el Congreso local, Chiquifer conserva las siglas azules, pero cuando aparecen votaciones capaces de confrontarlo políticamente con el Gobierno estatal desarrolla extraordinarias habilidades para el escapismo.
El proyecto de ese grupo parece bastante claro: conseguir que el PAN lo postule para la gubernatura.
Y tampoco está tan difícil.
La caballada blanquiazul está tan flaca que uno de los nombres que aparece de contrapeso es Marychoques Gamboa… “¡Válgame Dios!” Diríamos para estar a tono con el panismo.
De los dos no se hace uno.
MOVIMIENTO NARANJA… ENMOHECIDO
A Movimiento Ciudadano tampoco termina de cuajarle el cambio de dirigencia.
La cercanía histórica de Luis Carbonell de la Hoz con el grupo de Dante Delgado no le transmitió habilidad política por ósmosis. Una de las pruebas estuvo en la selección de candidatos a las presidencias municipales: algunos de los que ganaron terminaron metidos en escándalos y procesos políticos; hubo alcaldes desaforados, mientras otros cuadros terminaron abandonando el barco naranja para acercarse a Morena.
Y otros están sostenidos con alfileres. Para darse una idea de lo que puede ocurrir con MC cuando llegan las elecciones grandes basta recordar la campaña por la gubernatura: cuatro presidentes municipales emanados de sus filas y hasta Carlos Flores Calderón, entonces secretario del Consejo Estatal, terminaron sumándose al proyecto encabezado por Rocío Nahle.
Así que una cosa es pintar Veracruz de naranja en las fotografías y otra muy distinta conseguir que los naranjas no cambien de color cuando empieza la repartición del poder.
RÉQUIEM POR EL PRI
¿Qué decir del PRI? Más que Comité Directivo Estatal parece una sucursal administrativa de Alejandro Moreno. Y en Veracruz hasta las finanzas tienen cierto aroma conyugal.
Está el Fofo al frente del edificio de Ruiz Cortines y su esposa, Ana Rosa Valdés, ocupando la única curul que conserva el PRI en el Congreso local, después de que Héctor Yunes abandonó el partido para emprender la aventura de formar su propio chiquipartido.
Curiosa coincidencia: marido y mujer quedaron justamente donde todavía hay presupuesto.
El PRI también ha visto marcharse alcaldes y cuadros mientras pierde algo todavía más difícil de recuperar: credibilidad.
El problema es que durante años sus dirigentes han parecido más interesados en salvar posiciones personales y de grupo que en reconstruir un proyecto político capaz de volver a entusiasmar a alguien.
Y todavía falta el pequeño detalle nacional: Alito Moreno sigue caminando por la cuerda floja.
Si Alito cae, más de uno en Veracruz tendrá que comenzar a buscar dónde acomodar la silla.
LOS CHIQUIPARTIDOS
Y si así andan los que alguna vez fueron grandes, imagínese cómo está la morralla electoral.
El Partido Veracruzano Antipopulista —perdón, Anticorrupción— o Alianza Generacional andan con la red puesta, pescando priistas descontentos para completar cuadros y candidaturas.
Fuerza por México parece seguir durmiendo plácidamente en la hamaca, esperando que las prerrogativas hagan el trabajo que normalmente debería hacer la militancia.
Construyendo Sociedades de Paz tiene una presencia estatal tan discreta que habrá municipios donde primero tendrán que explicar que el partido existe antes de pedir el voto, a su favor está haber designado a Guízar Valladares que es tiburón de aguas profundas.
Y considerando la extraordinaria afición del electorado veracruzano por apostarle de vez en cuando a proyectos con futuro bastante dudoso, tampoco conviene declararlos muertos antes de tiempo.
El que medianamente se salva de esta tómbola es el Partido Cardenista, que al menos se ha dedicado a construir y fortalecer estructura. Que ya es bastante decir.
NO ES POR SER PESIMISTAS, PERO…
En resumen, hoy la oposición veracruzana no parece traer con qué. No porque Morena sea invencible, sino porque buena parte de sus adversarios sigue atrapada en los intereses de sus propias dirigencias.
Y hay que decirlo como se dice en los pasillos políticos: mucho del trabajo partidista rumbo a las próximas elecciones tendrá como prioridad que presidentes y presidentas de partido amarren su plurinominal número uno, consigan su curul y se garanticen tres años más de oxígeno presupuestal. Después de eso… ¡Que ruede el mundo!